Con su popularidad en evidente baja, el presidente francés Nicolas Sarkozy se reunió esta semana con cientos de periodistas para hablar tanto de sus proyectos políticos como de su vida amorosa, pero sin abordar el poder adquisitivo, la gran preocupación actual de sus conciudadanos.
Ocho meses después de su triunfante elección y cuando las perspectivas económicas y políticas son inquietantes, el presidente francés pareció más dispuesto a asumir la realidad que a aplicar sus anunciadas reformas con el impulso arrollador de los primeros meses.
No obstante, el jefe del Estado quiso mostrar que a pesar de todo, su voluntad de una «política de ruptura» se mantiene intacta, y anunció veladamente el fin de la semana laboral de 35 horas, a pesar de la gran popularidad de esta disposición adoptada por uno de los últimos gobiernos socialistas.
«Â¿Desea usted que 2008 sea el fin, al menos real, de las 35 horas?», le preguntó un periodista. «Para decir la verdad, sí», respondió sin dar más detalles Sarkozy sobre lo que durante su campaña calificó de «catástrofe generalizada para la economía francesa».
Fue en la exposición de sus proyectos de política internacional donde Sarkozy volvió a encontrar el bueno tono de la «ruptura», sin correr el riesgo de enfrentar las reacciones frente a sus reformas en el plano interior francés.
Francia «abogará» para que Alemania, Japón, Brasil, India y un país africano sean miembros permanentes del Consejo de Seguridad en el marco de la reforma de la ONU, sostuvo Sarkozy al hablar sobre política internacional.
«No se van a arreglar los grandes asuntos del planeta sin pedir la opinión a ningún país africano (…) y a ningún país sudamericano», dijo el mandatario francés, que defendió una vez más el acceso de los países árabes a la energía nuclear.
«Hay que ayudar a esos países por la vía del desarrollo y abrirles el acceso a los programas nucleares civiles», afirmó Sarkozy. «El gran problema del mundo es evitar un conflicto entre Oriente y Occidente. Si les explican a los países árabes que no tienen derecho a la energía nuclear porque son árabes, le dan la razón a Irán, que defiende justamente esa tesis», añadió.
También en tono de ruptura, entre uno y otros temas de política interior o internacional, frente a la prensa, el jefe del Estado francés se refirió a sus relaciones amorosas con la ex top modelo franco-italiana Carla Bruni.
«Lo nuestro va en serio», afirmó Sarkozy antes de asegurar que «no (he) querido mentir» sino marcar una «ruptura» con una «deplorable tradición de nuestra vida política: la hipocresía y la mentira».
«Con Carla hemos decidido asumir», insistió luego el mandatario francés, a quien parte de la prensa y sus detractores acusan de poner en primer lugar de la escena su vida privada para ocultar las dificultades de su política, en particular en el ámbito económico.
Es precisamente en el ámbito económico donde se sitúa lo que parece una de las principales preocupaciones de los franceses, su poder adquisitivo.
En respuesta a ésta, el presidente Sarkozy dejó planteada la interrogante en una actitud que diversos analistas interpretaron como realista después del voluntarismo de los primeros meses, cuando no de reconocimiento de su impotencia.
«Â¿Qué esperan ustedes de mí, que vacíe las arcas del Estado que ya están vacías?», interrogó el jefe del Estado francés.
El presidente francés Nicolas Sarkozy iniciará mañana una visita que lo llevará a Arabia Saudita, Qatar y los Emiratos írabes Unidos, en su primera gira por el Golfo desde su llegada al poder, en mayo pasado, y que según el Elíseo puede tener «un fuerte contenido político».
La única visita de Estado será la de Qatar, ya que las otras dos son visitas oficiales. Pero las tres comparten un objetivo: «reafirmar la amistad de Francia con estos tres países, cuyos dirigentes conoce bien el Presidente de la República», según el Elíseo, sede de la presidencia.
Se espera que se firmen varios acuerdos y contratos, como por ejemplo en Abu Dhabi, donde el martes se firmará un acuerdo intergubernamental que definirá el marco de una cooperación en materia nuclear civil. «Será el tercer acuerdo de este tipo, tras los firmados con Libia y Argelia», precisó la presidencia.
La primera etapa de la gira de Sarkozy por la región será Arabia Saudita. En discusión figuran varios asuntos sobre equipamiento defensivo, que conciernen principalmente la protección de las fronteras del reino (red de radares, telecomunicaciones seguras, aviones de reconocimiento, helicópteros, etc).
Sin embargo, según fuentes industriales, es poco probable que se cierren contratos durante la visita.
«El primer objetivo de la visita es retomar y reconstruir las relaciones bilaterales», puntualizó la presidencia francesa.
No obstante, se espera la firma de cuatro acuerdos el domingo por la tarde en Riad. Según el Elíseo, los contratos se refieren a «la institucionalización de la concertación política, la concertación sobre las cuestiones energéticas, el desarrollo de la formación de universitarios en Francia (es decir un aumento sensible del número de becarios sauditas) y el desarrollo de la formación profesional».
Al día siguiente, en Qatar, está prevista la firma de varios contratos, entre los cuales debería figurar uno con el grupo nuclear francés Areva, para el suministro de material eléctrico por valor de 500 millones de euros.
La presidenta del grupo, Anne Lauvergeon, participará en la delegación que acompañará al presidente.
También se firmarán dos protocolos de acuerdos en el ámbito de la energía, con Gas de Francia (GDF) y el grupo público de electricidad EDF. Se prevé que el presidente de GDF, Jean-Franí§ois Cirelli, inaugure la víspera una oficina de representación en Doha.
Fuentes industriales apuntan también a «grandes contratos por parte de (el grupo energético francés) Suez», el primer productor de electricidad en la región.
Durante su visita a Qatar, el presidente francés se reunirá con el emir Sheikh Hamad bin Jalifa Al Thani, con el que mantiene estrechas relaciones.
Primer jefe de Estado árabe recibido por Sarkozy en el Elíseo, el emir jugó un papel fundamental en la liberación de las enfermeras búlgaras en julio de 2007, haciendo oficios de mediador, a pedido del presidente francés, ante el coronel libio Muammar Kadhafi.
El martes en Doha, además de la firma de un acuerdo sobre energía nuclear civil, se presentará el proyecto del futuro «Louvre de las arenas», de cuya realización se ocupará Francia, a cambio de 1.000 millones de euros.
Sarkozy asistirá también a la colocación de la primera piedra del campus de la universidad Sorbona Abu Dhabi.
Varios ministros acompañarán al Presidente, entre ellos el de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, y la titular de Justicia, Rachida Dati.