No son buenas noticias


«La inacción y la autocomplacencia de las autoridades han intensificado el sufrimiento de las familias, cuyas peticiones para que se hagan investigaciones (sobre asesinatos) adecuadas suelen encontrarse con el silencio». Informe «Guatemala: mujeres en peligro. Homicidios de mujeres y niñas» de Amnistí­a internacional.

Lourdes ílvarez
usacconsultapopular@gmail.com

Dejar entrever o creer que trece casos menos de asesinatos de mujeres en relación al 2006, es sinónimo de «buenas noticias» es indignante.

Según versiones oficiales, en 2007 «sólo» fueron brutalmente asesinadas, no sin antes ser violadas y torturadas 591 guatemaltecas. Cifras de organizaciones sociales registran más casos.

La falta de voluntad, de recursos, el desconocimiento, los prejuicios o la falta de profesionalismo hacen que procedimientos tan importantes como las investigaciones para lograr el esclarecimiento de esos crí­menes, no sirvan de mucho.

En el caso de Marí­a Isabel, una joven de 15 años que fue brutalmente asesinada, su madre acudió a las autoridades respectivas la misma noche de su desaparición y las primeras preguntas que escuchó fueron: ¿la joven tiene novio? ¿Utiliza algún tipo de droga? ¿Es rebelde con la familia? Como si responder a ellas fuera suficiente para «aclararlo» todo.

La madre de Marí­a Isabel salió con una palmada en la espalda y tres hipótesis oficiales bajo el brazo. Su hija, a quien ella conocí­a muy bien y era una estudiante excepcional, que le habí­a pedido autorización para trabajar como vacacionista en un almacén de la ciudad capital: se habrí­a fugado con «el novio», era adicta, o habí­a dejado la casa «por rebeldí­a».

Dí­as más tarde, el cuerpo de Marí­a Isabel fue encontrado en un terreno baldí­o con señales de tortura y violación. La investigación como en el 96% de los casos nunca pudo concluir en un juicio contra los responsables del crimen, a pesar de las múltiples pistas que la propia madre de la joven buscó y proporcionó al Ministerio Público.

La impotencia que la madre de Marí­a Isabel sintió, la frustración y el desconsuelo, seguramente también acompañan a las madres, padres, hermanos y hermanas, y demás familiares y amistades de las más de dos mil 489 mujeres asesinadas desde el 2003.

Historias como la de Marí­a Isabel se repiten a diario. La violencia extrema contra las mujeres proviene, incluso, desde el propio hogar.

El nuevo año trajo, además, nuevo gobierno. Queda esperar pero sobre todo exigir y hacer valer lo que constitucionalmente las autoridades deben proporcionar. No pueden ser nunca «buenas noticias» mientras exista un solo asesinato.