El estado de Michigan (norte), afectado por la crisis de la industria del automóvil, podría jugar un papel decisivo en la carrera a la candidatura republicana para las presidenciales de noviembre en Estados Unidos, con las elecciones primarias del próximo martes.
Los electores demócratas, mayoritarios en Michigan, carecerán de primarias como es debido, a consecuencia de un enfrentamiento entre las instancias nacionales y locales del partido respecto a la fecha fijada para la consulta.
Sin embargo, en el campo republicano, el vencedor de las primarias de New Hampshire, el senador John McCain, héroe de guerra en Vietnam, y el millonario hombre de negocios mormón Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts, libran una encarnizada batalla antes de las primarias del martes.
«Michigan será un indicador interesante. El ganador, sea quien sea, se hará con una buena posición» para el resto de la competición, estima Joe Schwarz, ex representante republicano que dirigió la campaña de John McCain en 2000.
«McCain ganó en (el estado de) Michigan en febrero de 2000, pero se vio bloqueado por la falta de dinero. Una victoria en Michigan sería preciosa, y espero que ganemos. Pero se trata tan solo de una etapa de una ruta muy larga», agregó Schwarz.
Los habitantes de Michigan están preocupados por la guerra de Irak y la asistencia médica, pero la economía es el tema principal de discusión.
Aunque el fantasma de la recesión se cierne sobre todo el país tras la crisis del sector inmobiliario del verano pasado, el tema es todavía más espinoso en Michigan. La desaparición de cientos de miles de empleos en la industria del automóvil, actividad tradicional en este estado donde están implantados los denominados «Big Three» (Ford, General Motors y Chrysler), provocó la tasa de paro más elevada de todo el país.
Y para los economistas una gran parte de esos empleos no regresará.
Tras su victoria en New Hamsphire, John McCain emprendió una maratón a través del estado. El miércoles, durante un mitin cerca de Detroit, el senador por Arizona, de 71 años, criticó el despilfarro del Congreso, la guerra de Irak, las dificultades de la economía de Michigan y la dependencia estadounidense del petróleo extranjero. McCain también prometió programas de educación y formación para ayudar a los trabajadores despedidos.
Mitt Romney, quien realizó una intensa campaña y gastó mucho dinero en Iowa y New Hampshire, pero se encontró relegado a un segundo puesto en estos dos comicios, debe ganar en Michigan si quiere mantener sus posibilidades, según los analistas.
Romney pasó su infancia en este estado, del cual su padre fue gobernador.
«Sé lo que es necesario para que crezca una economía, y lo que puede debilitar una economía», dijo el candidato durante un mitin en la localidad de Grand Rapids.
«Voy a usar todos estos años de experiencia y mi amor por este estado para trabajar al servicio de Michigan, poner término a la recesión y hacer que Michigan conozca un mejor futuro», prometió Romney.
En cuanto al vencedor de los caucus de Iowa, el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, aunque no llevó a cabo una intensa campaña intensiva, salió favorito en un sondeo entre los electores de Michigan.