Salarios de miseria


Según el Banco Mundial, Guatemala y Brasil son los paí­ses con mayor desigualdad social en Iberoamérica. En Guatemala el 10% de la población rica obtiene el 46,8% de los ingresos del paí­s, mientras que el 20% más pobre obtiene el 2,4%.

Ricardo Marroquí­n
rmarroquin@lahora.com.gt

Ante la falta de consensos en la Comisión Nacional del Salario el presidente í“scar Berger, a través del decreto gubernativo 625-2007, decidió aumentar el salario mí­nimo en un 5.4 para las actividades agrí­colas y un 5.8% para las no agrí­colas.

De esta manera, las y los trabajadores del campo recibirán mensualmente unos Q1 mil 455, y quienes se desempeñan en otras actividades, Q1 mil 410. Una de las sorpresas fue la decisión del mandatario de estipular un salario especial para las actividades de exportación y maquila de Q1 mil 432.50 mensuales.

Según notas de prensa, el Ministro de Trabajo, Rodolfo Colmenares, aseguró que para determinar el monto del salario se tomaron en cuenta varios factores, como los precios de la Canasta Básica y datos estadí­sticos de la realidad del paí­s. Además, aseguró el funcionario, procuraron no causar problemas a los empresarios para evitar el desempleo.

Las declaraciones parecen absurdas de entrada, sin embargo, hay que recordar las palabras de Berger recién asumió el cargo, cuando aseguró que su Gobierno serí­a para los empresarios. Cada una de sus acciones durante sus cuatro años de gestión confirmaron sus declaraciones, y esta última decisión en relación al salario mí­nimo no deja dudas.

Quizá sea necesario que el presidente í“scar Berger y su Ministro de Trabajo le den un vistazo al último informe del Instituto Nacional de Estadí­stica sobre los í­ndices de inflación para 2007, que cerró con un aumento del 8.7%.

El índice de Precios al Consumidor señala que para una familia de cinco personas, el precio de la Canasta Básica supera los Q1 mil 600 quetzales. Entonces, el salario mí­nimo es insuficiente, agregando que en Guatemala, debido al desinterés por impulsar la educación sexual y reproductiva, la mayorí­a de las familias son numerosas.

Pero si tomamos en cuenta que todas las personas, además de la alimentación, necesitamos de vivienda, vestuario, educación, transporte, salud, e incluso, recreación: el precio de la Canasta Básica que se convierte en «vital» supera los Q3 mil quetzales.

Varios representantes del sector privado le han aplaudido a Berger que durante su mandato se logró mayor inversión y un crecimiento económico del 5.6%. ¿Dónde está el mayor poder adquisitivo de las y los guatemaltecos? Los números de la macroeconomí­a no se traducen en beneficios concretos para la mayorí­a de la población.

Los empresarios pueden estar tranquilos. No los han molestado durante este Gobierno que está por concluir, ni durante los últimos 54 años. La molestia la deben sufrir los más de 6 millones de personas que en Guatemala viven bajo el umbral de la pobreza, para que los pocos, los privilegiados, los de siempre, puedan gozar de los beneficios de la mano de obra que cada vez tiene menor valor.