El presidente estadounidense George W. Bush comenzó hoy una visita histórica a Israel formulando su voluntad de alcanzar una «paz duradera», y refiriéndose a Israel como un «Estado judío», lo que ha suscitado violentas críticas del movimiento islámico palestino Hamas.
Desde su llegada al aeropuerto Ben Gurion, cerca de Tel Aviv, en su primera visita a Israel como presidente, Bush y los dirigentes israelíes que lo recibieron, el presidente Shimon Peres y el primer ministro Ehud Olmert, reiteraron la fuerza de la alianza entre ambos países.
Peres también se pronunció sobre la otra gran preocupación de Israel, al lanzar una advertencia a Irán.
Recibido con gran pompa, Bush habló del objetivo de esta primera visita de un Presidente estadounidense a Israel desde 1998: favorecer antes del final de su presidencia, en un año, un acuerdo de paz que propicie la creación de un Estado palestino que coexista en paz con Israel.
Bush, acusado de falta de interés por la cuestión durante los siete años de su presidencia, llegó rodeado de expectativas. Por un lado, los palestinos desean que presione a los israelíes para que detengan la colonización en Cisjordania y las operaciones militares. Los israelíes quieren que Bush defienda sus intereses.
Hoy además, poco antes de la llegada de Bush, un activista palestino murió y otros cuatro resultaron heridos en un ataque militar israelí en Gaza, según fuentes médicas.
En este contexto, las declaraciones de Bush sobre un «Estado judío» han llamado la atención. «La alianza entre nuestras dos naciones contribuye a garantizar la seguridad de Israel en tanto que Estado judío», declaró.
La Casa Blanca subrayó que no es la primera vez que Bush habla de «Estado judío». El reconocimiento de Israel en tanto que «Estado judío» es crucial en las negociaciones entre israelíes y palestinos, sobre todo en el diferendo sobre el regreso de los refugiados palestinos.
Para Hamas, que tomó el poder en Gaza por las armas el pasado junio, las declaraciones de Bush «constituyen el reconocimiento estadounidense del carácter judío del Estado de ocupación. Equivalen a un apoyo estadounidense a la aplicación de un régimen de apartheid en nuestra región, en detrimento de los derechos del pueblo palestino», declaró el portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri.
«Estas graves declaraciones delatan los verdaderos objetivos de Bush, que ha venido a la región para ofrecer más apoyo político al ocupante (…) sin tener en cuenta los intereses de nuestro pueblo», añadió.
Bush explicó antes de partir que va a ayudar al presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abas y a Olmert a hacer la paz, y que se propone recabar el apoyo de los países árabes.
Israel y Cisjordania son sólo las primeras etapas de una gira que llevará a Bush, de aquí al 16 de enero, a Kuwait, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto.
Al llegar Bush a Israel, Shimon Peres abordó la otra gran cuestión que se cierne sobre la visita del presidente estadounidense: Irán.
«Irán no debería subestimar nuestra determinación a defendernos», advirtió Peres, quien emplazó a Bush a contribuir a «poner fin a la locura» de Irán, del Hezbolá libanés y de Hamas.
El consejero de Bush para la seguridad nacional, Stephen Hadley, calificó el incidente del domingo entre navíos iraníes y estadounidenses en el Golfo de «muy provocador» y advirtió a los iraníes que «si esto vuelve a ocurrir, tendrán que sufrir las consecuencias de tal incidente».
Bush repartirá su agenda hasta el viernes entre Israel y Cisjordania, evitando la franja de Gaza, el otro territorio palestino que pasó bajo control de Hamas en junio.
En una región donde hay fuertes sentimientos antiestadounidenses, Israel parece en principio más favorable a Bush.
Más de 11 mil policías israelíes están alertas para la operación «Cielo abierto», nombre del código de la visita, lo que no se veía desde la visita del papa Juan Pablo II en 2000.
Además, el Ejército israelí ha decretado el cierre de Cisjordania.