El líder de la oposición keniana, Raila Odinga, se reunirá con el reelecto presidente Mwai Kibaki para hablar sobre la crisis política en el país sólo si el presidente de la Unión Africana (UA) interviene como mediador, anunció su portavoz este martes.
El presidente de Ghana y también presidente de la UA John Kufuor llegará en principio este martes a Nairobi para intentar poner fin a la crisis política y la ola de violencia que dejó al menos 600 muertos tras la elección presidencial del 27 de diciembre.
Los intentos por reconciliar a ambos líderes han fracasado por el momento, aunque Kibaki invitó el lunes a Odinga a reunirse el viernes.
Previamente, el líder opositor condicionó toda negociación al reconocimiento, por parte de Kibaki, de que la elección presidencial del 27 de diciembre estuvo amañada.
«(Raila Odinga) no se reunirá con Kibaki para negociar, a menos que Kufuor esté allí», dijo este martes Salim Lone, portavoz de Odinga.
Lone añadió que Odinga aún no ha recibido una invitación formal de Kibaki para las negociaciones propuestas el viernes, «por lo que no podemos tomarlo en serio».
Los esfuerzos diplomáticos encaminados a resolver la crisis se intensificaron en los últimos días. Varios ex presidentes africanos se encuentran en Nairobi siguiendo la mediación de la emisaria estadounidense, la subsecretaria de Estado para Asuntos Africanos Jendayi Frazer.
Los ex presidentes tanzano Benjamin Mkapa, mozambiqueño Joachim Chissano, botsuano Katumile Masire y zambio Kenneth Kaunda viajaron al oeste de Kenia el martes para valorar la zona más castigada por la oleada de violencia desatada tras la elección presidencial, que dejó cientos de muertos, antes de reunirse con Kufuor.
«También se reunirán con el ex presidente (keniano) Daniel Arap Moi para discutir sobre la forma de curar al país y promover la reconciliación nacional», dijo un portavoz del ministerio keniano de Relaciones Exteriores.
El presidente estadounidense George W. Bush instó el lunes al gobierno de Kenia y a la oposición a iniciar un diálogo de «buena fe» y poner fin a la violencia.
«Condeno el uso de la violencia como instrumento político y apelo a las dos partes a que se comprometan al diálogo con el fin de encontrar una solución política duradera», dijo Bush.
El ministerio keniano de Finanzas dijo que el coste económico de la crisis política y la ola de violencia podría ser de cerca de 1.000 millones de shillings (15,4 millones de dólares).
Según la ONU, unos 250.000 kenianos han tenido que desplazarse por la violencia. Varios organismos de ayuda han advertido de los posibles riesgos sanitarios en los campamentos improvisados en las escuelas, hospitales e iglesias del valle del Rift, en el oeste de Kenia, y en los suburbios de Nairobi.