ílvaro Colom: «54 años después, Guatemala tiene otra oportunidad»


ílvaro Colom, presidente electo de Guatemala:

El presidente electo de Guatemala, ingeniero ílvaro Colom, a pocos dí­as de asumir la titularidad del Ejecutivo, destacó que su elección es una señal del «deseo de cambio del pueblo de Guatemala». Afirmó que percibió mucho entusiasmo en los gobiernos latinoamericanos con la posibilidad que «después de 54 años hay en Guatemala una posibilidad de cambio», en clara referencia a los gobiernos de la primavera democrática de Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz. Destacó que su gobierno tendrá un contenido de «socialdemocracia con sabor a tamal» y que pondrá «al ser humano en el centro de las preocupaciones y no al mercado». Colom adelantó que está trabajando en la conformación de su Gabinete, para lo cual «hay presiones pero no compromisos» y dijo que buscará equilibrio de género y étnico: «no queremos machistas ni racistas». En los primeros cien dí­as implementará medidas con un costo de 600 millones de quetzales apuntando a combatir la pobreza y la inseguridad y fomentar la cohesión social. Colom dijo que su gobierno será «con una sola cabeza» aunque aseguró un destacado papel a Rafael Espada, su vicepresidente y a Sandra Colom, su esposa, a quien definió como «más que una primera dama». El otro miembro de su Gabinete que destacó como un importante aporte es el canciller designado Haroldo Rodas.

Redacción Kátin
visionelectoral@akatin.com

Más que la cantidad de mujeres e indí­genas, me preocupa que no haya racistas y machistas, eso es lo fundamental.

A continuación compartimos, los aspectos centrales de la entrevista del presidente electo, ílvaro Colom, con Visión Electoral.

El binomio presidencial de la UNE que usted encabeza ganó en prácticamente todos los departamentos del paí­s, a excepción de Guatemala y Baja Verapaz. ¿Qué lectura hace sobre los resultados obtenidos?

En primer lugar, creo que la lectura más evidente es la muestra del deseo y la vocación del pueblo de Guatemala de un cambio. Es primera vez que la ciudad de Guatemala no determina un presidente. Por otro lado, la ciudad de Guatemala tiene miles de votos, superamos la votación meta que tení­amos para el área metropolitana, y eso indica que también en la ciudad tuvimos un apoyo fuerte. Ahora somos el binomio al servicio de todo el pueblo. No podemos ver dónde ganamos y dónde perdimos, sino trabajar por todo el pueblo.

Una de las principales propuestas polí­ticas que usted lanzó es el Pacto de Unidad Nacional. ¿En qué consiste esta iniciativa y cómo se va a concretar una vez que asuma la Presidencia?

Nuestro programa de Gobierno, que el pueblo respaldó con su voto, tiene como prioridad la unidad del paí­s. Hemos empezado a hacer unas acciones, a mí­ me hubiera gustado tener un ritmo más acelerado, pero me di cuenta que hasta tomar posesión no va a funcionar como quisiera. Convocamos al sector público, a los medios de comunicación, a las cooperativas y nos reunimos con el sector privado organizado. Es como preparar el terreno para el mejor arranque que podamos hacer. Yo estoy muy consciente que un Gobierno de cambio y transformación, como va a ser el nuestro, va a generar crí­ticas, va a generar oposición fuerte; y si no la tenemos, es porque no estamos haciendo los cambios.

Los primeros cien dí­as: pobreza, seguridad y cohesión social

Usted destacó, durante la campaña, como una prioridad el combate a la pobreza y la exclusión. Se habló de un plan para los primeros cien dí­as, ¿cuáles serí­an los requerimientos económicos necesarios para llevarlo adelante?

Ya está cuantificado; más de 600 millones de quetzales para iniciar. Se tienen ya las partidas, los mecanismos, etcétera. A cada cartera y a cada institución del Estado se le marcaron acciones para los cien dí­as. Polí­ticamente es importante que en un gobierno de transformación se den cambios de resultados. Yo no espero una luna de miel muy larga, si es muy larga, quiere decir que no estamos haciendo cambios. Son cambios naturales, no son cambios traumáticos. En todos los temas, pero particularmente en seguridad, pretendemos rescatar la confianza del pueblo en el sistema de Gobierno, cumpliendo, no diciendo. Hay acciones en salud, en educación, en desarrollo rural, en seguridad, en energí­a, etcétera. Lo otro, es que hemos empezado a proyectar un Gobierno de trabajo. Creo que estratégicamente, este plan será fundamental para ir cumpliendo con el Plan de la Esperanza.

Hace algunos dí­as usted señaló la necesidad de impulsar un proceso de cohesión y de diálogo social y decí­a que habrí­a un Consejo de Cohesión Social, retomando los compromisos que Guatemala suscribió durante la Cumbre Iberoamericana y cumpliendo con el programa de Gobierno de la UNE. ¿Qué iniciativas concretas va a buscar el Gobierno en lo referente a la cohesión social para atender a las poblaciones más excluidas?

Vamos hacia la modernidad de filosofí­a y polí­tica para un paí­s con problemas sociales, polí­ticos y económicos como Guatemala. Lo del Consejo de Cohesión Social es un mensaje múltiple. Habrá un consejo que va a coordinar los esfuerzos financieros del Estado para atacar la pobreza, para atacar los problemas sociales que tenemos. Iniciar un proceso de luz en la población, que las cosas empiezan a cambiar y que el que está más fregado es el que va a tener más atención. Por otro lado, es importante señalar que el Consejo de Cohesión Social estará muy cerca de mí­ para que esto funcione. Toda Iberoamérica se comprometió ya a la cohesión social, ojalá seamos el primer paí­s que tenga un sistema de cohesión social que funcione, que se ponga en práctica, que corrija lo que pudiera no estar bien. Tenemos la duda de incorporar el tema de desarrollo rural al Consejo, porque es el otro gran brazo de servicios públicos y de atención a las poblaciones marginadas, a las poblaciones discapacitadas, etcétera, pero la parte de desarrollo rural, para mí­ es más una acción más económica que social. Los polí­ticos en campaña nos entusiasmamos, y yo, por ejemplo, prometí­ lo que está en el plan de gobierno, pero en otros lugares, prometí­ cosas muy puntuales. Por ejemplo, en algunas montañas de Jalapa, prometí­ que iba a impulsar el desarrollo rural, y ahí­ va a iniciar el plan. Igual voy a hacer en Ixcán y Camotán. La obligación de un lí­der es ser coherente. El lí­der no lo hace el pueblo, el lí­der solito tiene la gran responsabilidad de prometer, y ahora a partir del 14 de enero, empieza la responsabilidad de cumplir.

La seguridad fue uno de los principales temas de preocupación de la ciudadaní­a durante la campaña electoral. ¿Cómo va a enfrentar su Gobierno este problema y qué tipo de medidas concretas se van a poner en práctica para combatir lo que se llama «la captura del Estado por aparatos clandestinos»?

Lo que dijimos en campaña. Primero es no ir contaminados. No vamos contaminados con ninguna mafia y ninguna gente corrupta o narcotráfico, lo que nos da la libertad de acción. Aplicaremos el plan de seguridad que ya está listo, y que ha cambiado un poco de forma pero no de fondo, luego del proceso de transición. La ciudadaní­a debe estar tranquila que ese Plan de Seguridad Integral lo vamos a poner a funcionar con todo el esfuerzo y toda la voluntad polí­tica para que en la justicia, el Ejecutivo aporte lo que tenga que aportar con el Ministerio Público, para que la Policí­a Nacional Civil logre su transformación y reingenierí­a, para que las cárceles sean seguras y bien administradas, para que funcione todo el Sistema de Inteligencia e Información. Como lo dije públicamente, me va a llevar cuatro meses para que la población perciba que hay un cambio fundamental en el tema de seguridad, y ocho meses para que se den cuenta que cambió la situación en el tema de seguridad. Me gustarí­a que fuera en diez dí­as, pero serí­a mentir.

Reparto de tareas: Presidencia, Vicepresidencia y «Sandra»

¿Cómo están diseñadas las estrategias de funcionamiento de la Presidencia y de la Vicepresidencia? ¿Qué temas asumirán cada uno?

En primer lugar, va a ser un Gobierno de una cabeza. No puede haber varias cabezas en un Gobierno, pero con Rafael Espada hemos hecho un excelente equipo, un binomio bastante complementario. Yo dirí­a que cada uno con su personalidad y su tipo de liderazgo, hay un inmenso trabajo que hacer, uno no debe creerse Superman que va a poder hacer todo. Por mutuo acuerdo, la Vicepresidencia tiene funciones constitucionales que cumplir, pero adicionalmente va a ser el ente que reporte el funcionamiento de salud, educación, ciencia y tecnologí­a, todo el programa de nutrición macro. Posiblemente, a Rafael Espada le va a tocar viajar un poco más que a mí­, porque yo quisiera estar más dedicado a dirigir el paí­s, y si hubiese que ir a cuestiones que no fueran cumbres, el vicepresidente cubrirá esa parte. Es una persona que es un excelente multiplicador del proyecto de la esperanza.

Obviamente, la seguridad y economí­a van a ser como los fuertes en mi caso, y la parte social del paí­s, vivienda, salud y educación a nivel nacional, van a tener un excelente vicepresidente. Con Sandra hemos sido muy enfáticos en que tenemos que darle importancia a la familia y allí­ trabajará ella coordinando esfuerzos. Sandra es más que una primera dama, es una persona entregada al paí­s, a la gente pobre. Yo quiero trascender como el Presidente que sí­ se preocupa de los pobres, y eso no quiere decir que yo vaya a ser el presidente de los pobres, porque voy a ser el presidente de todos. Invirtiendo en la pobreza, vamos a sacar al paí­s de los problemas que se presentan; la inestabilidad social y la inestabilidad económica, por ejemplo.

La conformación del Ejecutivo

En cuanto a la forma concreta de ejercer el gobierno y los cambios que promoverá: ¿Tiene previsto suspender, por ejemplo, el funcionamiento de algunas entidades o ministerios para crear otras instancias de trabajo?

Sí­. En mi experiencia como funcionario público aprendí­ que hay que tener mucho cuidado con lo que uno quita. Debe prever qué sustituye lo bueno que se está haciendo o los vací­os que está dejando ese programa o esa institución. Voy a poner un ejemplo: los fondos sociales; yo los fundé con objetivos muy claros, pero se perdió la visión de los fondos sociales. Ahora no se van a nombrar directores, sino solamente subdirectores; vamos a poner un coordinador que estará a cargo de algunos fondos, y esa persona me va a tener que responderme a mí­. Es un mecanismo financiero que yo conozco muy bien y a mi no me van a jugar la vuelta. Esos fondos tienen que ir hacia la reducción de la pobreza, generar oportunidades de empleo y mejores ingresos a los pobres, a mejorar la salud y la educación. Estoy seguro que seré un presidente de mucho viaje a la base. Yo ya me veo en los primeros dí­as trabajando con los alcaldes directamente. Tengo la meta que la base de la sociedad esté cerca de la presidencia y la autoridad más cercana a la base es el alcalde. Rafael Espada atenderá a mucha gente de la ciudad, pero yo sí­ me quiero ir para asegurar que todos los cambios y los fondos estén llegando a donde tienen que llegar. Yo quiero ser el primer auditor, no quiero ir con la marabunta, sino que iré solo para ver que se estén haciendo las cosas que hemos prometido.

¿Cuáles han sido sus principales actividades como Presidente electo en estas semanas previas a la toma de posesión?

Tení­a un programa de trabajo para poder ser productivo en estos dos meses y fracción. La parte internacional ha sido un aspecto importante, que no lo voy a poder hacer después, como lo hago ahora libremente, proyectando ya una imagen distinta en la relación internacional. Eso me llevó a buenos lugares, prácticamente, me queda sólo uno, Estados Unidos, que la decisión compartida con la Embajada, es hacerlo después de la toma de posesión. Eso fue un aspecto, y el segundo: prepararnos para el arranque del Gobierno. El equipo social ya está integrado. En la conformación del Gabinete se produjeron algunos eventos que nos han provocado reanalizar los perfiles más que las personas. La aparición de Haroldo Rodas como canciller nos da un peso muy importante para la integración centroamericana, para la relación con Europa, y eso nos lleva a tener un Ministro de Economí­a que haga pareja con el trabajo de Rodas, y eso es lo que nos está alargando un poco la decisión. Tenemos tiempo, tampoco hay que correr. La independencia del nombramiento del Gabinete es un activo que tenemos y que es fundamental. No tengo presiones de ningún tipo… bueno, hay presiones, pero no hay compromisos con nadie. Con excepción de Haroldo Rodas, que ha tenido rostro público, y uno o dos ministros más, los demás son profesionales nuevos, lo mejor para cada ministerio. Algunos serán de la UNE y otros no. Estamos trabajando el equilibrio de género y el equilibrio de pueblos indí­genas. Más que la cantidad de mujeres e indí­genas, me preocupa que no haya racistas y machistas, eso es lo fundamental.

«Hay un gran entusiasmo por el cambio en Guatemala»

Como presidente electo ha realizado una serie de viajes y ha tenido contactos con gobiernos latinoamericanos y europeos. ¿Qué resultados considera relevantes de estos encuentros?

El primer gran resultado es la gran solidaridad que hay con Guatemala. Se proyecta el hecho que después de 54 años hay una posibilidad de un cambio en el paí­s y de una transformación. Me sorprendió que prácticamente todos los presidentes con los que me he entrevistado están entusiasmados. En algunos casos hasta me llama la atención porque parece que fueran guatemaltecos. El entusiasmo por el cambio en Guatemala, eso percibí­; la solidaridad con nosotros, el apoyo, obviamente con los gobiernos más afines a nosotros, pero todos han mostrado ese entusiasmo. España está esperando la toma de posesión para concretar un apoyo técnico y financiero importante que se está concentrando en varias áreas; en seguridad ya existe el apoyo y se va a fortalecer.

En el caso de Brasil, la propuesta concreta de armar un equipo de ellos para ayudar a un equipo nuestro en el tema de combate a la pobreza, que ha tenido particular éxito en su paí­s; también van a desarrollar una polí­tica energética, muy importante para el paí­s. En el caso del presidente Hugo Chávez, está en análisis la propuesta de apoyo de la factura petrolera, hasta el momento va muy bien, pero falta concretar los mecanismos. Con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, la plática se centró en trabajar un proyecto de migraciones regional. Con el presidente Martí­n Torrijos, de Panamá, se concretó apoyo en el aspecto social. En el caso de México, con Felipe Calderón, avanzamos en la propuesta de esfuerzos conjuntos para llevar el desarrollo de las comunidades fronterizas.

«El ser humano como centro»

Cuando usted habla de un Gobierno socialdemócrata pero con «sabor chapí­n», ¿qué es lo que tenemos que entender?

El espí­ritu socialdemócrata ha estado gobernando en una inmensa cantidad del territorio mundial. Aunque yo de nacimiento soy socialdemócrata, he aprendido en estos últimos años, que en América Latina se está caminando hacia la socialdemocracia, pero cada paí­s la está asimilando a su esencia como nación. Cuando digo una socialdemocracia con sabor a tamal o con sabor a maí­z, quiero decir una socialdemocracia guatemalteca. No podemos copiar de gobiernos externos; eso se hizo en el pasado con el modelo capitalista, el modelo comunista, el modelo socialista; y esos modelos fracasaron. Un gobierno socialdemócrata fundamentalmente es poner al ser humano en el centro del Gobierno y no al mercado o al aspecto económico; al ser humano como el principal actor y el principal beneficiario del sistema polí­tico.

«En seguridad no vamos contaminados con ninguna mafia o narcotráfico, lo que nos da libertad de acción».
YO QUIERO TRASCENDER COMO EL PRESIDENTE QUE Sí SE PREOCUPA DE LOS POBRES, Y ESO NO QUIERE DECIR QUE YO VAYA A SER EL PRESIDENTE DE LOS POBRES, PORQUE VOY A SER EL PRESIDENTE DE TODOS».
«Yo quiero ser el primer auditor, no quiero ir con la marabunta, iré solo, para ver que se estén haciendo las cosas».
Un gobierno socialdemócrata es poner al ser humano en el centro del Gobierno y no al mercado».