El juicio contra el ex presidente liberiano Charles Taylor, acusado de crímenes de guerra y en contra de la humanidad, se reanudó hoy en el Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL) después de seis meses de interrupción.
Taylor, primer ex jefe de Estado africano en ser juzgado por un tribunal internacional, se personó ante la Corte con motivo de la reanudación del juicio.
El acusado se declara inocente de los crímenes de guerra y en contra de la humanidad y de los cargos que se le imputan por 11 delitos, entre ellos los de asesinato, violación y reclutamiento de niños soldado.
Antes de la apertura de la audiencia, Taylor, vestido con traje oscuro y corbata, permanecía en actitud contemplativa con las manos entrelazadas.
Elegido presidente de Liberia en 1997, Taylor comparecerá por haber armado, entrenado y controlado a los rebeldes del Frente Revolucionario Unido (FRU) que torturaron a la población civil durante la guerra en Sierra Leona (1991-2001), que causó unos 120 mil muertos y miles de mutilados durante una década vivida a sangre y fuego.
A cambio, Taylor habría recibido una cantidad indeterminada de diamantes y otros recursos naturales del país vecino.
El primer testigo llamado al estrado será Ian Smillie, un experto en desarrollo económico y especialista en la industria del diamante en ífrica, quien argumentará sobre el presunto plan elaborado por Taylor para establecer un gobierno subordinado en Sierra Leona que le permitiera acceder a los abundantes recursos naturales del país, como los diamantes y la madera.
Smillie ha escrito un informe para el tribunal llamado «Diamantes: el FRU y la conexión liberiana». Al inicio de su testimonio el tribunal visionó el documental de 2006 «Diamantes de Sangre», en el que trabajó Smillie.
Después la acusación llamará a declarar una víctima de los crímenes cometidos durante la guerra de Sierra Leona y a un liberiano que perteneció al círculo cercano del ex presidente.
Los rebeldes del FRU se ganaron una merecida reputación de sanguinarios por amputar brazos, piernas, orejas y narices a miles de civiles indefensos, incendiando aldeas enteras y por reclutar niños para combatir en sus filas.
Taylor es además el instigador de la guerra que arrasó su país durante 14 años.
El ex presidente liberiano, de 59 años, boicoteó la apertura de su proceso en junio y anunció el despido de su abogado al reclamar más recursos financieros para garantizar su defensa.