El presidente estadounidense George W. Bush tiene pocas probabilidades de lograr el apoyo de sus aliados del Golfo, cuando visite estos países esta misma semana, para un posible ataque militar a Irán, según los analistas políticos.
Bush, que visitará Kuwait, Bahrein, los Emiratos írabes Unidos y Arabia Saudita como parte del viaje a Oriente Próximo que inicia mañana, espera lograr de las monarquías del Golfo el respaldo para su política antiiraní y para tratar de ahogar económicamente al régimen de Teherán.
Aunque a los países del Golfo les afectan las pretensiones nucleares de Irán, estos Estados tienen aún más miedo a un posible conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, ya que «tal vez no significaría el final de Irán como potencia militar y sí podría ser la chispa que desencadenase una serie de reacciones en contra de los intereses de los Estados del Golfo», dijo el kuwaití Ayed al-Manna.
Bush podría dar garantías a sus aliados de defenderles de los ataques iraníes, pero los países seguirán oponiéndose a la intervención «especialmente tras los últimos informes (de los servicios secretos estadounidenses) que revelan que Irán detuvo su programa nuclear en 2003», añadió Manna.
Los países del Golfo tienen estrechos vínculos militares con Estados Unidos y algunos de ellos acogen tropas estadounidenses. Bush, que visitará la zona un año antes de terminar su mandato, visitó Qatar, otro aliado del Golfo, en 2003.
Aunque Washington omitió que los Estados del Golfo se oponían a la invasión de Irak de 2003, se espera que éstos exijan a Bush que rebaje la tensión con Teherán «a causa de las consecuencias que tendría una acción militar en la región» y para tratar de buscar una solución pacífica, según el analista de los Emiratos írabes Unidos (EUA), Mohammad al-Roken.
Los países de la zona ya transmitieron ese mensaje al vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, cuando visitó la zona en mayo pasado para lograr el apoyo a un ataque contra Teherán.
Pero Roken, cuyo país es el mayor socio comercial de Irán, aseguró que Bush podría no estar tan interesado en promover una acción militar como sí en discutir «acciones no militares de presión sobre Irán», como sanciones económicas.
Según este analista, su país podría estar de acuerdo en algunas de estas medidas, como la restricción de las transacciones bancarias, «pero no creo que vaya tan lejos como para cortar los vínculos económicos, porque perjudicaría la economía de los EAU y principalmente de Dubai».
La administración Bush está tratando de endurecer las sanciones de la ONU contra Irán, pero no ha descartado una acción militar si Teherán no abandona sus programas de enriquecimiento de uranio.
Según Anwar Eshki, que dirige un grupo de estudios privado saudita, Bush tratará de convencer a sus anfitriones de que «Irán representa una gran amenaza para la seguridad del Golfo».
Aunque el ataque estadounidense no parece inminente, Israel sí podría atacar a la república islámica y «arrastrar a Estados Unidos en el conflicto», añadió.
En opinión de Eshki, Bush «podría tratar de persuadir a los Estados del Golfo para que adquieran sistemas de defensa contra misiles, como los Patriot» o versiones mejoradas de éstos si ya disponen de ellos para defenderse de Irán.
Según Eshki, Washington quiere ampliar el «escudo de defensa de misiles» previsto en el este de Europa con el fin de «sitiar a Rusia».
Bush podría tranquilizar, además, a los países del Golfo garantizándoles que no existen planes de aplicación de un sistema federal en el centro y sur de Irak, que sus aliados del Golfo ven como el principio de la partición del país. El presidente estadounidense también podría avanzar que Turquía, que actualmente bombardea las posiciones kurdas en el norte e Irak, llegará a un acuerdo con los separatistas kurdos del PKK, avanzó Eshki.
Bush pretende, según Manna, presionar a Kuwait para que renuncie a, al menos, una parte de los 16 mil millones de dólares que le adeuda Irak y otros miles de millones más de las indemnizaciones que debe cobrar por la invasión de 1990.
Otra de las peticiones de Bush a los países del Golfo será el «mantener una estrecha vigilancia sobre las fuentes de financiación y apoyo ideológico» de los grupos terroristas, dijo Manna.
Bush, que también visitará Israel y Cisjordania, pedirá a sus aliados del Golfo que «extiendan las manos de la amistad» al Estado judío con el fin de favorecer las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos.