Palestinos e israelíes confían en la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, para lograr sus respectivos objetivos: unos alcanzar un estado propio y otros seguir contando con el apoyo de la Casa Blanca a su política colonialista.
El proyecto israelí de construir colonias en la zona de Jerusalén amenaza las negociaciones de paz reactivadas en la conferencia de Annapolis organizada por Bush el pasado 27 de noviembre con el fin de favorecer la creación de un Estado palestino independiente.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, denunció en repetidas ocasiones que la política neocolonialista resta toda credibilidad a las negociaciones de paz en curso y dijo que pedirá el apoyo de Bush para obligar a Israel a poner fin a ese proyecto.
«Será necesario que, a su llegada a la región, el presidente Bush hable claramente de la necesidad de retirar los obstáculos que perturban las conversaciones, siendo la colonización el mayor de todos ellos», dijo Abbas el pasado 2 de enero durante una visita a El Cairo.
«Es imposible continuar las negociaciones mientras continúe la colonización», añadió.
El presidente palestino envió recientemente dos emisarios a Washington para exponer sus quejas antes de la visita de Bush a Israel y a los territorios palestinos entre el 9 y el 11 de enero.
Estos emisarios, Yasser Abed Rabbo y Akram Haniyeh, se entrevistaron el pasado jueves durante más de una hora con la secretaria de Estado norteamericano, Condoleezza Rice.
«En el encuentro se ha abordado especialmente la cuestión de la colonización, sobre todo a Jerusalén, y las agresiones israelíes que obstaculizan el proceso de paz», declaró Abed Rabbo tras la entrevista.
«Hemos discutido en profundidad los aspectos relacionados con la visita del presidente Bush y la necesidad de que sean abordados durante esta visita las cuestiones fundamentales, especialmente la creación de un Estado palestino según las fronteras de 1967», añadió.
Las peticiones palestinas de una mayor implicación estadounidense a favor de la causa palestina inquietan poco a Israel, como quedó demostrado en una entrevista del primer ministro israelí Ehud Olmert publicada el viernes pasado, en la que destacó el total entendimiento con Bush.
«No hay una sola cuestión con la que yo no esté de acuerdo. í‰l no apoya ninguna iniciativa a la que yo me oponga y no dice nada que pueda perturbar su visita a Israel», aseguró Olmert al diario Jerusalem Post.
También recordó que Bush se comprometió en 2004 a reconocer «la realidad demográfica» en Cisjordania, que permitiría a Israel conservar sus principales colonias.
En este contexto «creo que es posible alcanzar un acuerdo (de paz) antes de que el presidente Bush concluya su mandato (en enero de 2009). Sería lo preferible», añadió Olmert.
No obstante, el primer ministro israelí reconoció que los principales aliados de Israel defienden un futuro con las fronteras de 1967, sin Cisjordania, sin los Altos del Golán (Siria) y sin reconocer la anexión de Jerusalén este, después de la guerra de los Seis Días.
«Incluso el mundo que simpatiza con Israel, que no incluye ni extremistas ni fanáticos, aquel que apoya verdaderamente a Israel, considera el futuro en el marco de las fronteras de 1967 y habla de la división de Israel», reconoció.
Tras la ocupación de Cisjordania, en junio de 1967, unos 270 mil israelíes se instalaron en esa zona, mientras que otros 200 mil viven en una docena de colonias levantadas en Jerusalén.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abas, tienen previsto reunirse mañana, en vísperas del inicio de la visita del presidente estadounidense, George W. Bush, indicaron ayer responsables israelíes y palestinos.
«Tenemos previsto un encuentro entre Olmert y Abas mañana para discutir sobre las cuestiones clave del conflicto», afirmó un responsable israelí que requirió el anonimato.
Uno de los principales negociadores palestinos, Saeb Erakat, confirmó que un encuentro de ese tipo estaba previsto para mañana.
«El presidente Abas propuso ese encuentro a causa de la escalada de las operaciones israelíes en Cisjordania y en la franja de Gaza», declaró.
«El proceso de paz no puede tener éxito si no cesa la colonización y la escalada (de la violencia) israelí», añadió.
Bush efectuará una visita de tres días a Israel y los territorios palestinos, la primera de un presidente estadounidense en funciones desde la que protagonizó Bill Clinton en diciembre de 1998.