Camino de la fuente


Grecia Aguilera

Se titula el libro del doctor Arturo Roberto Iturbide Collino que fue entregado en el Salón Italia del Club Italiano, en un acto muy especial, cuidadosamente organizado por el presidente de la Sociedad Dante Alighieri, Giovanni Caridi. Se contó con la presencia del Excelentí­simo Embajador de Italia, Pio Luigi Teodorani Fabri; del presidente del Club Italiano, señor Romano Dallamora y de un sinnúmero de asistentes, amigas y amigos del autor. Tuve el honor de dirigir la actividad, por invitación del doctor Iturbide Collino, y la inicié con las siguientes palabras: «Jorge Luis Borges nos dice: de los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro; los demás son extensiones de su cuerpo; el microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación». Esta noche estamos congregados en este hermoso recinto histórico porque nace un libro, y el nacimiento de un libro es la celebración de la sabidurí­a». íngel Arturo Roberto Iturbide Collino en su libro «Camino de la Fuente», nos entrega una serie de historias, cada una diferente, pero todas pertenecientes a su fructí­fera vida y que logran transmitir al lector su sensibilidad. En la portada apreciamos una hermosa fuente con un ángel que cabalga sobre un delfí­n y sus crí­as, es decir el nacimiento de un itinerario, que el ángel hereda a las generaciones venideras. Uno de los relatos que más me ha impresionado es el titulado «La Muñeca»: la historia sumamente conmovedora, se desenvuelve en la época navideña; el autor describe con ternura, dolor y compasión cada detalle, trata de una niña huérfana llamada Josefita, que sufre desnutrición; en esta historia, íngel Arturo nos demuestra que los seres humanos nos debemos al prójimo, más aún si se es médico. Otro relato que me ha conmovido es el que dedica al eminente médico y escritor Carlos Martí­nez Durán, quien era ferviente admirador de mi señor padre, el insigne filósofo León Aguilera. Aquí­, íngel Arturo cita cómo las notas de una de las obras maestras de Federico Chopin, la Sonata para piano número 2 en si bemol menor, opus 35, tercer movimiento: Marcha Fúnebre, «se esparcí­an como aroma fragante por toda su Ciudad Universitaria», en el dí­a en que falleció el doctor Martí­nez Durán. Continúo leyendo el libro y «Giuseppe Verdi en el 150 aniversario de su nacimiento», es una maravillosa semblanza de este gran compositor italiano y universal, especialmente en la parte en la que íngel Arturo Roberto describe perfectamente cómo se debe cantar a Verdi: «Una voz verdiana debe ser como un vaso sonoro, en el cual logren resonar todas las desesperaciones del mundo, todo el horror de la traición, la amargura de los abandonados, los ultrajes a los muertos y las esperanzas del cielo.» En el libro podemos apreciar además los relatos de su esposa Syra Lima de Iturbide: «La Matilde» y «De lo que me acuerdo»; con ellos Syra demuestra su personalidad. Para ella no hay obstáculo alguno: es mujer atrevida, valiente y por sobre todo afanosa de aprender algo nuevo cada dí­a. Escribe: «Venancio era el encargado del beneficio, con él me llenaba las manos de grasa, pues yo querí­a saber de los motores que nos daban energí­a eléctrica y llenaban los pulperos de café.» «También aprendí­ a convivir con campesinos, pues mientras estábamos en la finca, visitaba los ranchos, aceptaba y comí­a lo que ellos me regalaban. Aprendí­ a hacer tortillas y bolitas de miel, cómo matar un pollo y a no temer a las ví­boras, ratones, alacranes y demás bichos. Todos los mozos fueron mis amigos, chicos y viejos, lo que en la vida me ha sido de mucha utilidad.» Sea bienvenido este libro que para mí­ es «manantial de agua/ que brota de Moebius/ húmedos heliotropos/ reflejados/ en perlas de cristal».