La frustrada entrega en Colombia de tres rehenes que las FARC habían anunciado al presidente venezolano Hugo Chávez, dejó esta semana un sabor amargo y un gran interrogante: ¿mintió el grupo guerrillero o el gobierno colombiano frustró la operación?
Movido por la decisión unilateral y sin precedentes del grupo insurgente, el mandatario venezolano armó desde Caracas una gran operación aérea para recoger en la selva colombiana a los rehenes, teniendo como testigos a enviados presidenciales de Argentina, Brasil, Bolivia, Cuba, Ecuador, Francia y Suiza.
El presidente colombiano ílvaro Uribe autorizó la operación pese a la crisis diplomática bilateral desatada tras su abrupta decisión de cesar la mediación que Chávez estaba realizando para un canje de al menos 45 secuestrados por unos 500 rebeldes presos, propuesto por el grupo insurgente.
Como un acto de «desagravio» a Chávez, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) anunciaron el 18 de diciembre la liberación de la ex congresista Consuelo González, la ex candidata a la vicepresidencia Clara Rojas y su pequeño hijo Emmanuel, nacido en cautiverio.
Chávez envió a Colombia cuatro helicópteros para que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y los delegados de los siete países, encabezados por el ex presidente argentino Néstor Kirchner, acudieran a recoger a los cautivos en un lugar de la espesa selva del sureste colombiano que las FARC indicarían.
Pero la espera de los garantes internacionales y de los cuatro helicópteros en la ciudad de Villavicencio (95 km al sur de Bogotá), se prolongó infructuosamente hasta las últimas horas del 31 de diciembre.
Las FARC no transmitieron al ex ministro venezolano Ramón Rodríguez Chacín –coordinador de la operación– las coordenadas del lugar de la entrega, pero sí enviaron a Chávez un mensaje alegando falta de «condiciones de seguridad» para cumplir.
Uribe rechazó el argumento y ofreció un «corredor de seguridad» para que se hiciera la entrega, pero, además, sorprendió con la hipótesis de que las FARC incumplieron porque no tenían al niño, que estaría desde 2005 en un «hogar sustituto» del Estado.
«Las FARC no se han atrevido a cumplir el compromiso de liberar a los secuestrados, porque no tienen en su poder al niño Emmanuel», afirmó Uribe, que acusó a las FARC de «mentir».
Esa hipótesis fue avalada por pruebas de ADN practicadas al pequeño de tres años y medio, por un lado, y a la madre y el hermano de Rojas, por el otro. El resultado, divulgado este viernes, concluye que con «muy alta probabilidad» el niño recogido es hijo de Clara Rojas, y por tanto no estaba en poder de la guerrilla.
Así, no se produjo ninguna liberación y los helicópteros regresaron el jueves a Venezuela dejando tras de sí un sabor amargo entre quienes confiaban en la entrega, y una enorme frustración entre todos aquellos que participaron en la malograda operación que Chávez había precisamente denominado «Emmanuel».
Antes de revelarse los resultados de las pruebas de ADN, el politólogo y catedrático Fernando Giraldo había dicho que la verdad sobre Emmanuel no sólo mostraría quién miente, sino que quien lo haya hecho «quedará muy mal parado ante la comunidad internacional».
Los resultados de las segundas pruebas de ADN que determinarán si un niño de 3 años y medio es el hijo de la rehén colombiana Clara Rojas, en manos de la guerrilla de las FARC desde 2002, estarán listos en una semana, según el instituto español encargado de los exámenes.
«Las muestras llegaran hoy» (sábado) y el ADN del niño de 3 años y medio que se encuentra actualmente en una institución colombiana será comparado con el de sus posibles «abuela y tíos», declaró íngel Carracedo, director del Instituto de Medicina Legal de la universidad de Santiago de Compostela (noroeste de España), a la edición de hoy del diario El Correo Gallego.