Así, con toda tranquilidad, en nombre del «antirrerorismo», sitúan a cualquiera que luche por las reivindicaciones populares dentro de la categoría que inventaron de «terrorista emergente», precisamente para tener como siempre, la excusa de la represión a quienes hemos mantenido y mantendremos una lucha por ofrecerle a nuestro pueblo una calidad de vida humana y que responda proporcionalmente a las riquezas que nuestro suelo contiene. Y como es lógico y costumbre, todos los hombres y mujeres alineados a favor de esas conquistas y que genéricamente se denomina «izquierda», tendremos la espada de Damocles sobre nuestras cabezas.
La calificación de «populista izquierdista emergente», de origen tanto de base como de los partidos políticos, está siendo utilizada para justificar incrementos en los niveles de ayuda militar y policíaca por parte de Estados Unidos en la región, así como la considerable presencia de cuerpos militares estadounidenses.
Pero además de ello, y con la finalidad de no presentarlos uniformados, lo que conlleva acusaciones de intervención, los estrategas del Pentágono sacaron a relucir otra de sus genialidades: la transferencia de gran parte de la operación y mantenimiento de sus bases militares a contratistas privados con fines de lucro. Por ejemplo, la fuerza aérea contrató la operación de su base en Manta a Dyncorp, y hasta los «compañeros de la nación anfitriona» que acompañan en vuelos militares sobre Colombia son contratados a un contratista privado militar de EE.UU.
Así, la explosión en un puente en San Juan Sacatepéquez, que fuera catalogada como «el primer acto terrorista» encuadra a la perfección dentro del marco creado por el General Hill y abre peligrosamente esa calificación como pretexto para quienes, como los pobladores de San Juan que se oponen a la construcción de una fábrica de cemento en su municipio. Y así, para proteger los intereses de los ladrones que han vendido por un «plato de lentejas» nuestros recursos naturales (algunos de ellos estratégicos) a las transnacionales, miles de guatemaltecos seremos acusados por el imperio de «terroristas emergentes».