Los nuevos retos para la educación en el país son completar la reforma educativa y crear las condiciones que garanticen la continuidad de los niños y jóvenes.
etelon@lahora.com.gt
Los cambios de gobierno traen consigo una reorientación de proyectos y políticas, ejemplo de ello puede tomarse de las declaraciones emitidas por el presidente electo, ílvaro Colom, quien ha exteriorizado en más de una ocasión su intención de un nuevo ordenamiento que encuentre en la socialdemocracia su cimiento, cambios que incluyen el sistema educativo del país.
Según Francisco Cabrera, del Colectivo Educación para Todos, los modelos de gobierno representan a los modelos educativos impulsados en una sociedad, ejemplo de ello es la gestión actual donde la educación fue redireccionada hacia las políticas de competitividad y productividad, las cuales son importantes pero no deben anteponerse a la formación de ciudadanía.
El problema en este tema, según Cabrera, es que se ha sobredimensionado determinados elementos y se margina otros, olvidando que la formación educativa debe ser integral, tal como lo señala la teoría, lo cual permite garantizar una formación de ciudadanos con diversos fines, uno de ellos la productividad, que es importante, señala, pero sin soslayar una educación armoniosa, la cual debe buscar la próxima administración.
Según la analista y catedrática universitaria Anabella Giracca, un elemento fundamental de la educación en Guatemala es el respeto a la diversidad cultural que prevalece en las diferentes etnias garantizando un proyecto humanizador. El título de la socialdemocracia en la educación debe referir a la posibilidad de otorgar la oportunidad de formación a toda la población.
Una educación gratuita y de calidad con amplias expectativas de continuidad para la juventud, es lo que el plan de la Unidad Nacional de la Esperanza debe concretar, apunta Giracca, quien estima que los proyectos como primaria completa deben impulsarse de igual forma en las administraciones siguientes, ya que al no existir las condiciones adecuadas de continuidad, la migración, el mercado informal, la maquila y la violencia son las variantes que absorben a la juventud, señala.
Educación integral
Cabrera opina que al inicio de una nueva administración existe la expectativa de lograr una visión más integral del proceso educativo, el cual no descarte la productividad y competitividad, pero complementada con elementos de equidad, historia y derechos humanos.
Lo que podríamos esperar es un trabajo más fuerte y profundo en la equidad étnica, la cual lleve los servicios formativos especialmente a las áreas rurales donde existe un nivel de cobertura y desatención más elevados, prueba de lo cual son los índices que prevalecen en departamentos del altiplano del país donde se tiene datos dramáticos.
El nivel de escolaridad en promedio de la población indígena es de 1.5 años, argumenta Cabrera, quien agrega que en el caso de la población ladina el promedio es del cinco por ciento; el mismo fenómeno ocurre con el nivel de educación secundaria en las zonas rurales, donde el 10 por ciento de esa población la concluye.
Diálogo
Uno de los retos principales para este año en el tema educativo es recuperar el diálogo auténtico, en el que se incluya la participación de los actores de la educación. Una mejor relación con los maestros es fundamental para tal efecto, señala Girraca, ya que sin ellos no se puede construir un sistema acorde a las necesidades de las comunidades.