Georgia elige su presidente y se pronuncia sobre OTAN


Tras los disturbios polí­ticos del pasado mes de noviembre, unos 3,4 millones de georgianos están llamados a las urnas el sábado, en unas elecciones que servirán para elegir jefe de Estado y pronunciarse sobre la adhesión de esta ex república soviética a la OTAN.


El favorito para imponerse en los comicios es el actual presidente, el pro occidental, Mijail Saakachvili, que espera el respaldo de los ciudadanos para restaurar su poder tras las manifestaciones de la oposición en el mes de noviembre.

Las elecciones dan la oportunidad a Georgia, aliada de Occidente, de reivindicarse como un bastión democrático de la ex URSS.

Esta imagen se vio empañada el pasado mes de noviembre, cuando la policí­a reprimió a golpes de porra las manifestaciones de la oposición. El presidente Saakachvili decretó el estado de excepción y, posteriormente, elecciones presidenciales anticipadas, a las que opta a la reelección.

Cinco serán los candidatos que optarán a destronar de la presidencia del paí­s a Saakachvili, aunque el principal será Levan Gachetchiladze. Este antiguo aliado del presidente, le acusa ahora de autoritarismo.

«Son las primeras elecciones en la historia reciente de Georgia en las que existe una verdadera pugna electoral, lo que significa un paso importante para devolver al paí­s a la senda democrática», señaló un alto diplomático occidental.

En las elecciones celebradas en 2004, Saakachvili fue elegido con el 96% de los votos, tras un movimiento de contestación pací­fica que fue bautizado como la «Revolución de la rosa».

Tras la euforia revolucionaria, los georgianos se desilusionaron ante la incapacidad del presidente Saakachvili por dar respuesta a lo que esperaban los electores: gran parte de la población continúa sumida en la pobreza y el poder judicial sigue sin ser independiente.

A pesar de todo esto, según los sondeos, el actual presidente lograrí­a el 40% de los votos, seguido por Gachetchiladze con sólo el 10% de los apoyos. Al menos una cuarta parte de los electores se muestran aún indecisos sobre el candidato por el que votarán el sábado.

Muchos ciudadanos desean el fin de la espiral de crisis polí­ticas que han afectado a esta ex república soviética tras la caí­da de la URSS en 1991. «Georgia ya ha sufrido bastante. Necesitamos un poco de estabilidad», reclamó Guia Loguidze, de 39 años, mientras observaba como su hija patinaba frente al parlamento en Tiflis.

Si existe un consenso en el paí­s es el referente a la polí­tica exterior. Frente a la polí­tica anti georgiana practicada por Moscú, que mira con malos ojos el influjo de la OTAN sobre su antiguo aliado, la gran mayorí­a de los georgianos apuestan abiertamente por una polí­tica pro occidental.

De confirmarse un rotundo sí­ a la Alianza Atlántica, Georgia irritará un poco más al Kremlin. Sólo el 6% de los georgianos se oponen al ingreso del paí­s en la organización militar, según un sondeo del Instituto Internacional Republicano.

Aunque el referendo sólo es consultivo, puesto que la adhesión a la OTAN requiera un procedimiento muy preciso, la consulta tiene como objetivo movilizar a la opinión pública y enviar un mensaje de fidelidad a Occidente.

Un segundo referéndum fue convocado para este sábado para decidir la fecha de las elecciones legislativas, aunque esta consulta atrajo menos atención de los ciudadanos. Los electores deberán decidir si acudir a las urnas para elegir un nuevo parlamento en primavera, como exige la oposición, o mantenerlas en otoño.

Si bien centenares de observadores internaciones han sido movilizador para supervisar el buen desarrollo de las presidenciales, algunos analistas advirtieron de una nueva crisis polí­tica si la oposición considera que el resultado es irregular y movilizará a sus militantes.

La jornada electoral comenzará el sábado a las 8:00 (21:00 horas del viernes en Guatemala) y los colegios cerrarán a las 20:00 (nueve de la mañana del sábado en Guatemala). Si algunos de los candidatos no obtienen más del 50% de los votos, se celebrará una segunda vuelta dos semanas después.