El martes pasado Gabriel García Márquez cumplió sus ochenta años de edad. Sin duda alguna, el colombiano autor de Cien años de soledad es el escritor más representativo de las letras hispanoamericanas actuales.
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García Márquez, o Gabo como se hace llamar por sus más allegados, fue el autor emblemático del denominado Boom hispanoamericano. Hoy día, esta corriente tiene todo el respeto de la crítica, pero no hay que recordar que el nombre, «boom», fue inventado de una forma peyorativa.
Esto fue porque, luego del letargo que vivieron las letras europeas tras la Segunda Guerra Mundial, las editoriales españolas y francesas tuvieron la idea de publicar novelas hispanoamericanas, por lo que muchos críticos afirmaron que esto era sólo una estrategia publicitaria, un «boom» promocional; pero luego, el nombre quedó para bien.
García Márquez fue la guinda del Boom, el cual inició con la publicación de La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, en 1959, y Rayuela, de Julio Cortázar, un año después.
Asimismo, el Boom coincidió con la Revolución Cubana, a la cual la mayoría de escritores hispanoamericanos apoyaron, aunque García Márquez continuó y continúa apoyándola, incluso hasta a llegar a ser un amigo personal de Fidel Castro y fundar una escuela de cine en la isla.
El primer boom, ya que después continuó con otros autores, llegó a su cumbre con la publicación en 1967 de Cien años de soledad, probablemente la novela hispanoamericana más leída en todo el mundo, y con la premiación del Nobel literario a García Márquez en 1982.
Es decir, haciendo cuentas, este año, que ya fue bautizado el «año del Gabo», se cumplen 80 años de nacimiento; 25 de haber ganado el Nobel; 40 de la publicación de su novela cumbre, y 60 de haber iniciado su obra literaria (Lea Vida y obra).
Cien años de soledad
La obra cumbre de García Márquez, la cual se ha convertido en su seña particular, tanto para bien como para mal (ya que muchos lectores olvidan sus otras facetas como escritor debido al impacto de Cien años de soledad), es sin duda la novela mejor lograda.
Sin duda alguna, esta novela debe ser considerada como fundamental de la literatura hispanoamericana.
El argumento de esta novela sería casi imposible de enunciar en un espacio tan pequeño. Sin embargo, podría decirse que es la historia de la familia Buendía, durante siete generaciones (que debería abarcar cien años, según el nombre), desde la fundación de un pueblo llamado Macondo, hasta el exterminio de la familia.
El hecho de que la novela anuncie que son cien años, es un aspecto tan relativo, ya que en la novela no tiene mayor importancia el tiempo. De hecho, la novela debe ser observada como un conjunto en que no importan la temporalidad, el lugar (ya que, como dicen, Macondo puede ser cualquier lugar de Hispanoamérica) ni los personajes (aunque el coronel Aureliano Buendía y Amaranta tengan un encanto personal, que los ha hecho trascender la novela).
Más bien, Cien años de soledad debe ser vista como una «biblia» hispanoamericana y como un compendio de historia de nuestro continente.
En el primer aspecto, como el libro sagrado de América, es por el hecho de que la novela tiene referencias a historias y detalles que conducen inmediatamente hacia relatos bíblicos.
Por ejemplo, en las primeras líneas de la novela, en donde empieza a ubicar temporalmente al lector, «El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo», haciendo referencia a la creación del mundo, en que nada existía.
También está el asesinato de Prudencio Aguilar a manos del patriarca de los Buendía, José Arcadio, haciendo relación a la historia de Caín y Abel. También el «éxodo» hacia la «tierra prometida» (Macondo), entre otros.
También se retoma el mito de la virginidad de parte de Amaranta, o la asunción a los cielos por parte de Remedios La Bella, tal como la fe católica indica que sucedió con la Virgen María.
Por último, desde esta visión, habría que hacer notar que la novela termina con el exterminio de Macondo y de toda la familia Buendía, en una especie de «Apocalipsis», el cual había sido anunciado en unas escrituras por un gitano llamado Melquíades (quien, por cierto, es el más longevo de la historia, emulando a Matusalén).
Pero, por otra parte, Cien años de soledad bien pudiera ser entendida como un compendio de historia hispanoamericana, ya que en sus páginas se hace referencia a acontecimientos históricos, a actitudes y hasta los mismos errores que han predominado en nuestros países.
El clima, las costumbres, el habla, y todo lo referente a la cultura material, se podría relacionar con cualquier pueblo de la zona ecuatorial, desde el centro de México, hasta el norte de Argentina.
La corrupción en los gobiernos, las dictaduras, los movimientos insurgentes, no son más que la visión global de los problemas latinoamericanos en la segunda mitad del siglo XX.
Incluso, en la parte histórica más obvia dentro de la novela, está la masacre de varios obreros de una plantación de banano, quienes por no querer salir de la huelga, fueron acribillados por el ejército del país. Sin duda alguna, el hispanoamericano debe sentirse aludido por los problemas con la bananera United Fruit Company en varios países, entre ellos Guatemala, o con cualquier transnacional, que logró imponer sus intereses incluso dentro de los mismos gobiernos.
A pesar de estas connotaciones tan globales que tiene la novela, los conflictos personales son realmente las motivaciones que mueven el transcurso de la novela. Como será obvio, la soledad será la problemática fundamental, ya que cada uno de los personajes vive una experiencia con esta sensación.
Los conflictos existenciales, la pesadez de vivir, la falta del sentido de la vida, la envidia, el odio, y otros problemas más, son parte del diario vivir de los personajes de Macondo.
Digna mención sería una de las historias del coronel Aureliano Buendía, quien tras firmar la rendición de su grupo de insurgentes, decide suicidarse con un disparo en el corazón, pero la ráfaga no pasó por ningún punto vital del motor del cuerpo, así que debió continuar viviendo con el conflicto de que ni siquiera la muerte lo quiso recibir en ese momento.
Cien años de soledad (fragmento)
Recordando estas cosas mientras alistaban el baúl de José Arcadio, íšrsula se preguntaba si no era preferible acostarse de una vez en la sepultura y que le echaran la tierra encima, y le preguntaba a Dios, sin miedo, si de verdad creías que la gente estaba hecha de fierro para soportar tantas penas y mortificaciones; y preguntando y preguntando iba atizando su propia ofuscación, y sentía unos irreprimibles deseos de soltarse a despotricar como un forastero, y de permitirse por fin un instante de rebeldía, el instante tantas veces anhelado y tantas veces aplazado de meterse la resignación por el fundamento, y cagarse de una vez en todo, y sacarse del corazón los infinitos montones de malas palabras que había tenido que atragantarse en todo un siglo de conformidad.
? ¡Carajo! ?gritó.
Amaranta, que empezaba a meter la ropa en el baúl, creyó que la había picado un alacrán.
? ¡Dónde está! ?preguntó alarmada.
? ¿Qué?
? ¡El animal! ?aclaró Amaranta.
íšrsula se puso un dedo en el corazón.
? Aquí ?dijo.
García Márquez se inició dentro del periodismo; sin embargo, desde sus inicios mostró una buena inclinación hacia la ficción literaria. Sus oscuros inicios se desarrollaron dentro de la tendencia surrealista y de la literatura fantástica, corriente tardía que venía con veinte años de retraso a Latinoamérica, luego de caducar en Europa. Pero estos inicios, le habrán servido al colombiano para configurar un realismo mágico sui generis, como una evolución del surrealismo.
A fin de clasificar su obra, ésta se pueda clasificar en cinco etapas. La primera, como se indicó, estaría dentro del marco del surrealismo (Lea en la página 6 el análisis de Ojos de perro azul, un cuento de esta tendencia).
Sin embargo, a partir de los Funerales de la Mamá grande, se empiezan a configurar sus inicios dentro del realismo mágico, el cual llega a su cumbre con Cien años de soledad. El problema de esta novela es que fue tan buena, que a Gabriel García Márquez le ha costado salir de la casilla en que la crítica lo clasificó.
Luego de esta obra cumbre, García Márquez ha venido desligándose con nuevas corrientes literarias, incluso volviendo a sus orígenes, es decir, una literatura más afín a los trabajos periodísticos.
Etapa fantástica y surrealista
1947La tercera resignación (cuento)
1948La otra costilla de la muerte (cuento)
1949Amargura para tres sonámbulos (cuento)
1949Diálogo del Espejo (cuento)
1950La mujer que llegaba a las seis (cuento)
1951Nabo, el negro que hizo esperar a los ángeles (cuento)
1952Alguien desordena estas rosas (cuento)
1955Un día después del sábado (cuento)
1974Ojos de perro azul (cuento)
Inicios del realismo mágico
1962Los funerales de la Mamá Grande (cuento)
1969Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo (cuento)
1972El ahogado más hermoso del mundo (cuento)
1972La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (cuento)
1975Todos los cuentos (cuento)
1981El rastro de tu sangre en la nieve (cuento)
1982El verano feliz de la señora Forbes (cuento)
Realismo mágico
1955La hojarasca (novela)
1958El Coronel no tiene quien le escriba (novela)
1960Las ocho menos cuarto (novela)
1962La mala hora (novela)
1967Cien años de soledad (novela)
1982Crónica de una muerte anunciada (novela)
Huida de Cien años de soledad
1975El otoño del patriarca (novela)
1985El amor en los tiempos de cólera (novela)
1989El general en su laberinto (novela)
1992Doce cuentos peregrinos (cuentos)
2004Memoria de mis putas tristes (novela)
Vinculación con el periodismo
1955Relato de un náufrago (crónica)
1973Cuando era feliz e indocumentado (cuentos)
1994Del amor y otros demonios (novela)
1997Noticia de un secuestro (novela)
1997Noticia de un secuestro
2002Vivir para contarla (autobiografía)