Que hermoso es dar el primer paso


César Guzmán
cesarguzman@yahoo.com

Cuando alguien nos ofende nuestra primera reacción es alejarnos de esa persona, pero debemos evaluar calmadamente si vale la pena dejar morir una amistad, un hogar, una relación cualquiera a cambio de tener que vencer nuestro orgullo y tomar la iniciativa de acercarnos nuevamente.

Pero es difí­cil dar ese primer paso en busca del acercamiento que tanto deseamos. Casi siempre decimos: «Sí­, le perdono, pero que venga él primero a pedí­rmelo».

Son numerosos los casos de familias destruí­das, noviazgos rotos, amistades perdidas sólo porque ninguno tuvo el valor de ser el primero en acercarse por temor a ser rechazado, o simplemente por no tener la fuerza suficiente para vencer un mal entendido orgullo.

Seamos siempre quien dé el primer paso y si después de buscar la reconciliación la otra persona no quiere aceptar nuestras palabras, quizá habremos perdido un amigo pero habremos ganado la satisfacción de cumplir con nuestro deber, y si alguien se nos adelanta y nos busca primero, démosle nuestra pronta acogida, que cuando alguien busca una reconciliación no se rebaja sino por el contrario; se enaltece ante Dios, ante sí­ mismo y ante sus semejantes.

El hombre rencoroso no puede ser

verdaderamente bueno.