Artecentro Cultural Graciela Andrade de Paiz presenta la muestra «Un Vistazo Fotográfico a las Bienales» dentro del marco del Festival del Centro Histórico 2007. La misma incluye fotografías de algunos de los más destacados fotógrafos en Guatemala, dentro de los cuales cabe mencionar a Luis González Palma, Daniel Hernández, Anne Girard, Mario Permuth, Daniel Chauche, Irene Torrebiarte, Paola Beverini, Rodolfo Walsh, ílvaro del Cid y Marvin Olivares, entre otros.
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Como complemento de la exposición que estará abierta al público en horas hábiles a partir del 11 de agosto, los días 16, 21 y 22 a las 18:00 horas habrá tres actividades con la participación de seis de los artistas expositores durante las cuales ellos disertarán sobre su temática y técnicas, así como sus experiencias el momento en el que participaron y durante el tiempo que se han dedicado a trabajar en el campo fotográfico.
Después de realizar quince ediciones, la Bienal de Arte Paiz de Guatemala ha sido pionera no únicamente en el país, sino en toda Centroamérica. Los jurados de las distintas ediciones de la Bienal, han sido conformados por destacadas personalidades internacionales del arte contemporáneo. El proceso de selección de las obras, así como el desarrollo de cada una de las bienales han sido orientadas por estos artistas.
Desde su quinta edición en el año 1986, la Bienal de Arte Paiz agregó en las categorías a premiar la de fotografía en dos opciones: Color Impreso y Blanco y Negro. En ese primer año, los premios otorgados en la subcategoría Color Impreso fueron Glifo de Oro para Daniel Hernández; Glifo de Plata para Anne Girard; y Bronce para David Herrera. En la subcategoría Blanco y Negro el Glifo de Oro fue otorgado a Saúl Martínez Hernández, Anne Girard obtuvo el de Plata, y el de Bronce fue para Mario Permuth.
En 1988, Mario Madriz ganó los dos Glifos de Oro; en la categoría Blanco y Negro, el de Plata fue para Luis González Palma y el de Bronce para Ricky López. La modalidad incorporada para esa bienal fue la Categoría Libre Guatemala.
En 1990 se volvió a las dos opciones originales. Los primeros tres lugares de Blanco y Negro fueron para Daniel Hernández, Daniel Chauche y Mario Permuth; en color resultaron ganadores Paola Ferrario, Mario Madriz y Luis González Palma. Entre las menciones honoríficas ya aparecían nombres que se destacarían en los próximos años.
En 1992, los Glifos de Oro fueron para Paola Ferrario y Francisco Sandoval y los de Plata, para Rodolfo Luis López y Guillermo Gutiérrez Solé. En 1994 el esquema de premiación se mantuvo; Rafael Jacott e Irene Torrebiarte obtuvieron los Glifos de Oro, Rodolfo Walsh ganó los dos de Plata y los de Bronce fueron para Ricky López y Guillermo Gutiérrez Solé.
Para la X Bienal de Arte Paiz en 1996 en la categoría Blanco y Negro, Walsh ganó su primer Glifo de Oro y tras haber recibido una mención honorífica, Marco Ubieto obtuvo su primer Glifo de Plata, el Glifo de Bronce fue para Nina Jorgensen. En cuanto a Color Impreso el Glifo de Oro fue otorgado a Antonio Tovar y el de Plata a Luis Núñez.
La Onceava Bienal se realizó en el vestíbulo del Teatro Nacional y las propuestas de fotografía fueron adquiriendo un carácter más contemporáneo. Tal fue el caso en la categoría Blanco y Negro en la que la obra «El Relicario» de Marvin Olivares ganó el primer lugar, y «Sin Título» del francés Silvestre Gobard mereció el segundo. En la categoría Color Impreso Antonio Tovar se volvió a llevar el Glifo de Oro, Guillermo Gutiérrez Solé y Marco Ubieto se llevaron el de Plata y el de Bronce respectivamente.
Para la XII Bienal de Arte Paiz, una vez más el sistema de premiación cambió. El jurado determinó que todas las obras participarían en la misma categoría. Las instalaciones empezaron a abrirse espacio en la Bienal. Aunque no hubo ninguna obra fotográfica que ganara algún glifo, las obras «El Menú del Día» de Guillermo Gutiérrez Solé y «Mi Vida Loca» (vídeo, fotografía y performance) de Rodolfo Walsh recibieron mención honorífica como Artistas Invitados; y el díptico «Lección de Maquillaje» (con fotografías, fotocopias y pigmentos) de César Silva, como Artista Seleccionado.
Para el año 2002, la palabra «instalaciones» fue agregada en la publicidad de la XIII Bienal. Las anteriores opciones «Blanco y Negro» y «Color Impreso» se fusionaron en una sola. Tres nombres nuevos ganaron sus primeros Glifos: Alan Benchoam con su obra «Hasta Cuando» ganó el de Oro; Alfonso Castillo Solofre, el de Plata; y «Santos Pecadores» de ílvaro del Cid con el de Bronce. Esta última obra abrió oficialmente el espacio para la Fotografía Digital. El catálogo incluyó obras seleccionadas por el jurado de artistas que ya habían previamente premiados por la Bienal; Guillermo Gutiérrez Solé, Marco Antonio Ubieto y Mario Permuth. Además escogieron obras de artistas que ya se abrían paso en el mundo del arte contemporáneo como Claudio Vásquez Bianchi, Luis Fernando Ponce, Andrés Asturias, René Calderón y otra obra participante del ganador Alfonso Castillo Solofre. La Bienal de Arte Paiz confirmaba que finalmente la fotografía estaba plenamente establecida dentro de las Artes Visuales en Guatemala.
En el 2004, la XIV Bienal de Arte Paiz premió la categoría Fotografía con el Glifo de Oro a ílvaro del Cid con «EXISTENCIALISMOabordo»; Glifo de Plata para «Casa Nueva» de Lourdes de Menéndez; y el de Bronce para «Revolución/Evolución»de Rodolfo Walsh. El jurado otorgó menciones honoríficas a artistas que ya tenían nombre dentro de las bienales anteriores como Mario Permuth, Andrés Asturias, Claudio Vásquez, Alejandra Mastro y Luis Fernando Ponce.
El año pasado, en la XV Bienal de Arte Paiz, una vez más todas las obras presentadas compitieron en dos categorías. Es importante mencionar que ese año el destacado fotógrafo guatemalteco Luis González Palma (ganador de un Glifo de Oro en la categoría Blanco y Negro en 1988 y uno de Plata en la de Color Impreso en 1990) participó como parte del jurado de esta bienal. En cuanto a la categoría «Artistas Invitados» el jurado otorgó dos Glifos de Oro a vídeos, dos Glifos de Plata para Xilografías y un único Glifo de Bronce para Abel López, quien había recibido una mención honorífica en la anterior edición de la bienal. El Glifo de Oro de «Libre Participación» fue para una serie de seis grabados sobre papel periódico, pero la fotografía conquistó los otros dos glifos. El de Plata para «Vuélveme Loco» de Paola Beverini y el de Bronce para «Todo lo que permita el cielo» de José Manuel Mayorga.
A la fecha 51 obras fotográficas han sido premiadas. Indiscutiblemente todas ellas son parte de la historia de cómo la fotografía se abrió campo dentro de las Artes Visuales en Guatemala hasta ocupar el prominente sitio que tiene en la actualidad. Esta muestra presenta una selección de ellas.