Desde hace mucho tiempo, pero en especial en el principio de este año, los habitantes de la ciudad capital de Guatemala han visto cómo se modifica su estilo de vida. La ciudad amigable y cómoda de hace muchos años, se ha perdido.
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De hecho, los problemas de la ciudad se han extendido allende sus fronteras, influyendo a municipios aledaños. La creación de un distrito metropolitano es tema de urgencia nacional para la resolución de los problemas.
í‰stos podrán enumerarse en una larga lista, pero, principalmente, debido a que ya se colapsó la capacidad, se puede subrayar que el abastecimiento del agua, el saneamiento y el transporte, son temas de urgencia, no sólo metropolitanos, sino nacionales.
De acuerdo con la Constitución Política de Guatemala, en su artículo 231, se establece la creación de la Región metropolitana, la cual tendrá a la ciudad de Guatemala como cabeza de esta área. «Lo relativo a su jurisdicción territorial, organización administrativa y participación financiera del Gobierno Central, será determinado por la ley en materia», reza dicho artículo.
Otros problemas que podrían mencionarse son el exceso de vehículos, la falta de vivienda, la pésima educación, la violencia, entre otros, lo cual confluye en un estilo de vida poco saludable.
Estos elementos se encuentran enlazados, ya que una deficiencia conduce a la otra. En esta ocasión, se presenta de qué manera todos estos elementos se conjugan para hacer de esta una ciudad poco humana.
Problema habitacional
A diferencia de las grandes ciudades del mundo, la Nueva Guatemala de la Asunción y los municipios circunvecinos tienden a tener un crecimiento hacia lo ancho. Otras ciudades, como Nueva York o Milán, sólo para citar algunos ejemplos, tienden a crecer pero hacia arriba.
El ancestral arraigo a la tierra ha hecho que el guatemalteco promedio prefiera un «pedazo de tierra», ya que el tener un apartamento en niveles altos, hace pensar que no se tiene nada.
La mayoría de casas está pensada para que viva una familia (aunque se incluya una familia extensísima); pero los complejos habitacionales multifamiliares han tenido poco éxito en Guatemala.
Por la extensión horizontal que tiene la ciudad, ésta ha modificado sus fronteras, trasponiéndose a los municipios vecinos. Asimismo, la región urbana, que ha cubierto con una torta de cemento las áreas verdes, hace que sea imposible el reabastecimiento de los mantos freáticos, esenciales para solucionar el problema del agua.
La zona metropolitana se ha explayado tanto, que la entrada a la capital es sumamente difícil, consumiéndose varias horas para ello.
Déficit del transporte
La gran expansión territorial de la ciudad ha obligado a que gran cantidad de gente necesite de un sistema eficiente de transporte. Sin embargo, está de más decirlo, este problema está ya desbordado.
El patrón común en el transporte son autobuses en muy mal estado; sin embargo, el usuario debe aceptar dicha condición, debido a que, a pesar de todo, hay poca oferta para el servicio del transporte, y la demanda es demasiada.
El Transmetro intenta cambiar las «malas costumbres» del sistema de transporte tradicional, como el comportamiento abusivo de los pilotos, la falta de seguridad, la pérdida de tiempo, la saturación en las horas pico, así como el cobro injustificado en las noches o las constantes paradas para cargar más gente.
El nuevo sistema de transporte de la Municipalidad debió desarrollar una enorme infraestructura para evitar estos vicios, en los que, tanto los pilotos como los usuarios, han contribuido para que se arraiguen a lo largo de los años.
Exceso de vehículos
Debido al pésimo servicio de transporte, el guatemalteco promedio ha preferido obtener vehículos automotores para poder viajar dentro de la ciudad. El gran contingente de automóviles rodados que vienen a parar a Guatemala, así como las facilidades actuales para obtener un carro nuevo o seminuevo, han hecho que este fenómeno explote.
También, la violencia que se desata en las calles y dentro de los buses, ha provocado que cada vez más gente desee un vehículo.
Sin embargo, este exceso ha saturado las calles de la ciudad capital. Se calcula que en promedio, y en las horas pico, 1.4 personas ocupan un vehículo automotor. Mientras en otros países, como la populosa Nueva York se prohíbe circular vehículos con no menos de cuatro personas, lo cual significa tres automóviles menos en la ciudad.
La condición se agrava en temporada de clases, ya que en los márgenes de la ciudad, donde residen varias familias jóvenes, los buses escolares no llegan hasta allí, haciendo que los padres deban conducir a sus hijos hasta extremos muy lejanos.
Pésima educación
El sistema escolar en Guatemala ha sido muy pobre, por lo que una familia de clase media preferirá que sus hijos estén en un colegio más o menos bueno, para que tengan algunas oportunidades de crecimiento económico en el futuro.
Pero, ¿en qué influye esto para la ciudad? Como se mencionó, en la temporada escolar, miles de estudiantes deben desplazarse por la ciudad durante las horas pico, ya que es casi impensable para las familias que sus hijos asistan a la escuela pública más cercana.
La disparidad educativa ha provocado la gran movilización de estudiantes; empeora esto en las zonas marginales, donde no llega el servicio de autobús, por lo que padres de familia deben trasladarlos en vehículos particulares.
Aun peor, si se tiene dos o más hijos, y éstos estudian en distintos colegios, los padres deben trasladarlos en dos y hasta más vehículos. La mejor prueba estriba en que, cuando es tiempo de vacaciones escolares, las calles de la ciudad se vacían.
Extrema violencia
No hace falta decirlo: la violencia está ahogando a la ciudad. El temor y el pánico mantienen consumidos a los habitantes. íšnicamente para salir de casa, muchas personas deben sortear a pandillas extorsionadoras, que usualmente aparecen en zonas de clases bajas.
En barrios medios, pandillas mantienen extorsionados con el pago de impuestos de maras. En zonas más exclusivas, el problema de la violencia no es lejano, pues en todas partes de la ciudad se da este fenómeno.
Caminar por las calles se vuelve peligroso; viajar en autobús puede ser mortal; tener un automóvil puede ser motivo de robo y extorsiones. Entonces, ¿hacia a dónde ir?
De igual forma, el estrés se apodera de las familias metropolitanas, haciendo que la ciudad no sea placentera. Los parques son puntos de reunión de maras, y ya no lugares para descansar.
La violencia provoca, aparte de todo, más deseo de protección, más vehículos y menos buses, lo cual se encadena a sí mismo, forzando a la vuelta del círculo vicioso.
Mal estilo de vida
El estilo de vida de los habitantes de la ciudad se ha modificado. Karl Marx, en tiempos de la Revolución Industrial, proponía que el día debía dividirse en tres partes iguales, de ocho horas cada una: ocho horas de trabajo, ocho de dormir y ocho para alimentarse y recrearse.
Sin embargo, únicamente para llegar a los lugares de trabajo, muchas personas deben gastar entre dos y cinco horas del día, para poder trasladarse. Por supuesto, que las ocho horas de trabajo no se pueden evitar.
Por tal razón, se sacrifican horas de sueño, de alimentación y de recreación, esta última que tiende a desaparecer por la falta de tiempo.
Estrés, traumas de sueño y de alimentación, cansancio, son algunas de las reacciones que presenta el guatemalteco promedio.
Para poder llegar a tiempo, el guatemalteco típico ya no desayuna en su casa, por lo que debe conformarse con comer un pan y un jugo de lata para la comida más importante del día. El almuerzo no da posibilidades de regresar a la casa, por lo que se come poco y mal.
También, las ocho horas de sueño que aconsejaban los médicos y las abuelitas, se ha hecho imposible, convirtiéndose éstas, cuando va bien, en cuatro o cinco horas.