Continúa exponiendo Delia Quiñónez: «En el poema Afrique, el continente olvidado que como ningún otro, ha dado al mundo el ritmo y la fuerza de la música, saboreamos un discurso fluido y suave que, sin embargo, nos ata a una realidad dolorosa, donde los seres humanos buscan la libertad que les ha sido escamoteada a lo largo de siglos. No escapa a la interpretación de Grecia, la decadencia de las grandes ciudades. Igual sucede con la alusión a los territorios orientales, a las selvas invadidas de penumbras. Y la verdad última nos llega en los poemas, como un llamado o una búsqueda de la libertad para los seres humanos. Libertad humana, pero igualmente libertad expresiva que es el gran aporte del maestro Duke Ellington. Es realmente gratificante que se nos convide a esta lectura musical y poética. Grecia y el Duke. Ella, una escritora guatemalteca que ha indagado en otras disciplinas artísticas, como la música. Ella, una amante del periodismo, de la informática y de la promoción cultural. í‰l, un afroamericano de Washington, cuyo talento lo llevó a ser parte esencial de un movimiento musical del que también forman parte los grandes nombres de Sidney Bechet y Harry Carney. Ella, una guatemalteca identificada con cruzadas de servicio a la comunidad, como el Comité Prociegos y Sordos; y que junto a tareas de apoyo a las artes de Guatemala, dedica gran parte de su vida a la divulgación de la obra de sus padres, los escritores León Aguilera y María del Mar. í‰l, un músico que rompió fronteras y que en un momento crucial de su existencia dejó de lado lo lucrativo para demostrar que la fe en su creación musical era lo más importante para mantener viva una obra que es parte esencial de la cultura estadounidense. En esta oportunidad, Grecia nos hará partícipes de sus poemas dedicados a la suite de Duke Ellington. Ella nos ha compartido su poesía en numerosas lecturas a las cuales ha sido invitada por parte de instituciones del mayor crédito, entre ellas IGA, la Asociación de Mujeres Periodistas y Escritoras, AMPEG, de la cual forma parte del Tribunal de Honor; el Festival de Junio del Centro Cultural «Miguel íngel Asturias»; y la Alianza Francesa, entre otras. En estos poemas dedicados a la suite de Ellington se evidencia la continuidad formal que Grecia Aguilera ha mantenido desde la publicación de su libro «Apología de la Esencia», donde la autora revela su pensamiento filosófico, su personal visión del mundo y donde lo más íntimo es a la vez lo más revelador: su propia espiritualidad. Demos la bienvenida a la poesía de Grecia Aguilera Radford y a la música del maestro Duke Ellington. Vivamos su magia, la improvisación de lo eterno y no por improvisado menos riguroso y exacto como esa búsqueda de libertad en la que los seres privilegiados como Grecia Aguilera Radford siempre están empeñados.» Agradezco a Delia el cuidado y exactitud de sus palabras para mi interpretación poética. La presencia de distinguidas personalidades alrededor de la sesión poético musical creó un ambiente colmado de interés y solidaridad. Mencionaré al licenciado Mario Ellington Lambe, viceministro de Cultura y Deportes; mi amigo Tasso Hadjidodou; Anna María F. Adamo, Carmen Matute y Glenn Germaine de la Embajada de los Estados Unidos de América; Gunnar Trollnas, Cónsul General de Finlandia, acompañado de Elina Sana, de la Embajada de Finlandia en Managua; doctora Marina Cornejo de Finer; empresario Alfredo Cohen y su hijo Félix, quienes me hicieron entrega de un CD, obsequio de su hermano, Irving Cohen; maestros músicos Bárbara Bickford y su esposo Henry Comber, entre otras apreciadas personas. Edward Kennedy Ellington es considerado uno de los creadores más importantes en la historia de la música. Compositor de altísima calidad y profunda influencia, nació en Washington D.C., Estados Unidos, el 29 de abril de 1899 y murió en la ciudad de Nueva York el 24 de mayo de 1974. El instrumento musical del gran maestro era su orquesta: juntos Duke Ellington y su orquesta conformaron un verdadero organismo musical. Sigue.