Collage de indignación


Esta semana la empecé mal, no con el pie izquierdo como dicen, sino con mi ser completo indignado.

Claudia Navas Dangel
cnavasdangel@yahoo.es

El 25 de noviembre se conmemoró el Dí­a de la No Violencia contra la Mujer, justo en esos dí­as, la marca de zapatos MD lanzó una campaña que se burla de la vida y de la terrible situación que enfrentamos las mujeres en Guatemala y el mundo ante la violencia: con la imagen de una mujer muerta y la frase «Están de muerte», al referirse a los zapatos. Carecen de sentimientos, de inteligencia y de humanidad y abusan de estupidez, sarcasmo y banalidad, y no sólo ellos, sino también todos aquellos medios que la difunden, ya que reproducen los patrones de violencia.

Por otro lado, me entero de que el libro «Aldea mis ojos», que compiló bajo el cuidado del poeta Alan Mills a diez jóvenes poetas guatemaltecos de la posguerra, fue censurado por quien lo patrocinó (en su primera edición), Grupo Los 3, por razones «morales». Porque alguien escribió mariguana o cocaí­na, y quienes originalmente emprendieron este proyecto, y hasta firmaron una introducción, libres como han de estar de pecado, se ofendieron, y lanzaron piedras, no, tierra, sobre los «obscenos versos», para que nadie los lea. Afortunadamente el Centro Cultural de España lo ha reeditado y lo presenta justo hoy a las 19:00 horas junto con un conversatorio sobre Arte patrocinio privado ¿censura?

Y por último, pero no menos importante e indigesto, el que los diputados se hayan recetado una indemnización sí­ que es una vergí¼enza, no tienen nada de dignidad, quién les cree que hayan hecho algo en el tiempo que han estado sentadotes tras sus curules, cuándo han llegado claro, además es inaudita la rapidez con la que una propuesta como esta se aprobó, cuando pasaron años sin que la Ley de Adopciones, sin que las reformas al Código Penal y sin que otro montón de iniciativas necesarias pasaran. Se siguen forrando con nuestros impuestos, mientras miles de niños y niñas tienen un block por pupitre, mientras el frí­o se cuela por los huesos de los indigentes, mientras los estafados del Banco de Comercio se suicidan.

Me molesta todo esto, y me molesta la hipocresí­a, la mentira y la falsedad de algunos (y unas), al que le caiga el guante que se lo plante.