Como lo informó La Hora, el pasado martes se dio a conocer el Informe Sobre el Desarrollo Humano 2007-2008, cuyo eje gira en torno a La lucha contra el cambio climático y la solidaridad frente a un mundo dividido.
Previamente, la semana anterior me envió el documento Francisco Tavico, de la Oficina de comunicación y prensa en Guatemala del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ?PNUD?, que es imposible resumir en este espacio; pero que permite presentar apretadamente los conceptos que considero más importantes, como los que se anotan en el prólogo, que viene a ser como el retrato del informe.
Para empezar, se asevera que las medidas que adoptemos hoy, de apoyo o rechazo a los proyectos tendientes a frenar o permanecer indiferentes respecto al calentamiento de la Tierra, tendrán consecuencias positivas o negativas que perdurarán por un siglo o más, aunque es imposible revertir en un futuro previsible este cambio causado por las emisiones de gases de efecto invernadero, porque los gases que retienen el calor y que enviemos a la atmósfera en 2008, permanecerán allí hasta 2108 y más años.
En consecuencia, lo que los gobiernos y las poblaciones del mundo decidamos hacer hoy afectará nuestra propia vida y la de nuestros hijos y nietos, porque el cambio climático es un distinto y más difícil desafío que otros retos de las políticas públicas, como lo ha comprobado la ciencia, y si bien es improbable predecir el impacto de las emisiones de gases de efecto invernadero y son muchas las incertidumbres que minan su capacidad de predicción científica, ya se sabe lo suficiente para reconocer que los riesgos son grandes y potencialmente catastróficos.
Algunos de estos peligros se relacionan con el derretimiento de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, cuyos efectos dejarían a muchos países bajo el agua, además de los cambios en el curso de la Corriente del Golfo, que ocasionará cambios climáticos severos.
Advierte el informe que aunque viviéramos en un mundo en que toda la población tuviera el mismo estándar de vida y se viera impactada del mismo modo por el cambio climático, de todas formas se tendría que actuar. Si en todos los países los habitantes gozaran de niveles de ingreso similares y estuvieran expuestos a aproximadamente los mismos efectos del calentamiento global, el cambio climático igual podría ocasionar, hasta finales del presente siglo, un daño sustancial al bienestar y la prosperidad humanas.
Sin embargo, esa hipótesis es una quimera, porque el mundo es un lugar heterogéneo: la gente tiene ingresos y riquezas desiguales y el calentamiento global afectará a todas las regiones de manera diferente. Por ello es necesario proceder de inmediato. Es una realidad que el cambio climático ya está comenzado a afectar a comunidades más pobres y vulnerables del mundo, toda vez que un aumento global de la temperatura de 3 grados C, durante los próximos decenios se podría traducir en una serie de aumentos locales que en algunos sitios duplicarían el nivel alcanzado.
El impacto que generarían el aumento de las sequías, los fenómenos climáticos extremos, las tormentas tropicales y las crecidas del nivel del mar en grandes porciones de ífrica, los pequeños estados insulares y las zonas costeras de toda la Tierra, habrá sido ocasionado durante estos años.
Agrega el análisis que los conflictos violentos, las insuficiencias de recursos, la falta de coordinación y las políticas débiles siguen desacelerando el progreso en materia de desarrollo, y estos atrasos serán más notorios por el cambio climático, de suerte que para enfrentar el calentamiento global se requiere de una buena cuota de adaptación y esfuerzo correlacionados, porque debe tomarse en cuenta que el cambio climático afectará de todos modos y muy fuertemente a los países más pobres.
En próxima entrega resumiré aspectos referentes a enfrentar al calentamiento global, según el citado Informe sobre Desarrollo Humano.
(Para los creyentes judeocristianos, el reverendo Romualdo Vívlico hace una paráfrasis de Génesis 2-16: Tomó, pues, Dios al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que la labrara y la guardase, y administrara la Tierra conforme su creación).