Q- No es un secreto mi admiración por el economista argentino Bernardo Kliksberg, de quien podría decir que he sido su discípulo, por las ocasiones en que he participado en seminarios en los que él ha sido conferencista, en su calidad de asesor especial de la ONU, la UNESCO, la OEA y otros organismos.
Mi simpatía por este doctor en tres disciplinas científicas me ha llegado a intentar nominarlo para el Premio Nobel de la Paz, especialmente por su actuación como director del Proyecto Regional de la ONU para América Latina de Modernización Estatal, coordinador general del Instituto Interamericano de Desarrollo Social, y asesor social de la Presidencia del MERCOSUR; aunque ya ha sido nominado para el premio Príncipe de Asturias por más de 400 organizaciones públicas y privadas latinoamericanas y de España, Estados Unidos y Francia.
El maestro Kliksberg, de ascendencia judía, a quien conocí en Washington hace unos 15 años, es autor de 47 obras y centenares de artículos técnicos, traducido a numerosos idiomas, considerándosele pionero de nuevos campos del pensamiento, entre los cuales la gerencia social, la ética para el desarrollo, el capital social y la responsabilidad social empresarial.
Podría abundar en otros datos laudatorios del Dr. Kliksberg; pero mi intención en esta oportunidad, se limitará pretender resumir muy apretadamente un brillante opúsculo que acaba de publicar F G Editores, de la mano del entusiasta Raúl Figueroa Sarti, con el nombre de Mitos y realidades sobre la criminalidad en América Latina.
Tales mitos son los que se refieren a que el problema de la delincuencia es policial y se resuelve con mano dura; el segundo, que los países exitosos han conseguido resultados porque han aplicado la mano dura; el tercer mito se relaciona con que las causas últimas de la criminalidad son poco conocidas, y el cuarto, es el que asevera que el enfoque integral de la criminalidad sólo produce resultados a largo plazo.
Por supuesto que no pretendo incluir en este espacio los argumentos del doctor Kliksberg; pero sí debo enfatizar lo que el autor señala en cuanto a que la pobreza, la desigualdad y la exclusión crean enormes tensiones, de manera que hace falta un gran pacto social para enfrentar la criminalidad, porque la lógica integral propone abordar con políticas públicas ?en alianza con la sociedad civil y la responsabilidad social empresarial? las causas estructurales del delito, generando inclusión, protección social y oportunidades.
En próxima oportunidad trataré de explayarme sobre el contenido del opúsculo, una vez concluida la campaña electoral y derrotada la consigna política de la mano dura.
Q- A mis ex compañeros de trabajo del Banco de Guatemala, a los múltiples amigos y admiradores del respetado economista guatemalteco Carlos H. Alpírez P. les comparto que gracias al Creador y a la ciencia médica, ya se encuentra en franca recuperación el ex presidente y ex gerente de la banca central, después de sufrir un síncope cardiaco.
El también ameno escritor guarda reposo en su hogar, al cuidado de Amandita, su amante compañera de muchas décadas de vida.