La segunda Tercera Ví­a


Politólogo con Orientación en Relaciones Internacionales y estudios de Posgrado en Polí­tica y Derecho Internacional.

Lic. Carlos Escobedo

Antes de desarrollar el tema en mención he de referirme a una semana «cargada» de información en el tema internacional, por espacio y por tiempo (una vez a la semana) no puedo abordar algunos elementos que me parecen en extremo importantes ?espero en un futuro lejano junto a la promesa de otras columnas analizar? cito por ejemplo: el Estado de excepción impuesto por Musharraf en Pakistán, el precio del crudo, la pretendida reforma constitucional venezolana, las elecciones en Kosovo y la nueva reconfiguración de los paí­ses bálticos, el huracán Sdir en Bangladesh miles de muertos y millones de damnificados ?que evidencian una pobreza estructural?, la reunión de la OPEP en Arabia Saudita, la reunión del G20 en Sudáfrica, análisis de las primarias demócratas de cara a Iowa, solo por citar algunos. Por cierto muchos de estos temas fueron abordados por este servidor el sábado anterior en el Programa Análisis Internacional que tengo el gusto de producir y conducir en Radio Universidad (92.1 FM) a las 8 de la mañana.

Justamente al iniciar la presente columna leí­a con interés y detenimiento sobre el viaje que una de las caras más visibles de la Tercera Ví­a realizaba a España. Bill Clinton y su modelo social liberal que sin duda marcaron un nuevo rumbo en la economí­a norteamericana y en la configuración de un modelo reformista inspirado en las teorí­as de Anthony Giddens.

Concebida la Tercera Ví­a como un modelo de reflexión interna de la vieja escuela social demócrata que defiende el tradicional esquema del Wellfare State en la economí­a mundializada y en la cual se busca coordinar acciones desde el centro izquierda con valores como las oportunidades, la responsabilidad, la solidaridad, la justicia social, el rol de un nuevo Estado menos intervencionista y el accionar del libre mercado, en donde el rol de las autoridades de gobierno se apartan del modelo socialista paternalista para favorecer la estabilidad macroeconómica y desarrollar auténticas polí­ticas que tiendan al bienestar generando empleo, mejora en los servicios educativos y promoviendo la responsabilidad empresarial como un elemento que potencialice el desarrollo.

Por otro lado el enfoque de la Tercera Ví­a recurre a un llamamiento de un nuevo orden internacional posguerra frí­a (otro tema pendiente el cual espero poder desarrollar: el unimultipolarismo y la indigenización mundial, resultante del unipolarismo y la lucha de civilizaciones como define Huntington) en donde la agenda internacional se define por nuevos problemas: crimen organizado, terrorismo, medio ambiente, trafico de drogas entre otros. Un intento de interpretar a los economistas clásicos y explicar a los keynesianos al mismo tiempo, para sus detractores es aquí­ en donde se encuentra el punto de vulnerabilidad de esta teorí­a que la considera ambivalente y errática.

¿Por qué del tí­tulo de esta semana? Varias son las razones que me motivan. Primero, en América Latina el modelo de la Tercera Ví­a originado de la tradicional escuela social demócrata europea no calza en número perfecto, para ello habrá de entenderse el devenir de los modelos polí­ticos europeos que son sus precursores: Alemania, España y Gran Bretaña no responden a realidades como las de Chile y Brasil. De un tiempo atrás he defendido la extraña idea de llamarle a estos modelos latinoamericanos «tropicalizados» como los modelos de la Segunda Tercera Ví­a o la Cuarta Ví­a, términos que no me pertenecen pero que encuentro oportunos. Oportuno también para el análisis el hecho de que en Guatemala un gobierno socialdemócrata que pronto habrá de iniciar gestión pública entienda con claridad ?no me cabe la menor duda? estos elementos propios de la región, mejor aun los elementos propios del modelo polí­tico-económico guatemalteco.

Entender que el mercado se encuentra al servicio del individuo y entender que el individuo no es consumidor empedernido sino ante todo ciudadano con poder de decisión es quizás una de las piezas más importantes del modelo, el empresario no es visto como un enemigo sino como un aliado, el mercado globalizado con sus matices y contradicciones deberá entonces servir para promover desarrollo y no solo riqueza. En lo personal para mí­ es un traslape en profundidad de conceptos y de visión: economí­a social de mercado por economí­a de mercado social. Dejo en las retinas de los amables lectores estas reflexiones que parten de naciones exitosas en otros contextos y que espero puedan servir de faro en la toma de decisiones para el bien del paí­s.