Si algún tema debería ser producto de un compromiso político previo al 14 de enero de 2008 es el fortalecimiento de la carga tributaria.
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El actual Organismo Legislativo debería sesionar extraordinariamente, con el apoyo y compromiso de los comités ejecutivos de sus partidos, para analizar, acordar, aprobar, y el actual Ejecutivo sancionar y publicar, antes del primero de enero, la reestructuración tributaria. Esa sería la mejor tarea que podrían realizar previo a concluir su mandato.
Los Acuerdos de Paz establecieron la urgente necesidad de elevar la carga tributaria al 12% del PIB. Durante el gobierno de Arzú se creó la Comisión del Pacto Fiscal que realizó consultas, análisis y al final concluyó con el aumento de los impuestos indirectos; especialmente el IVA, pero no lo implementó. Fue tarea desgastante, en los primeros meses del gobierno del FRG, el buscar la implementación y aprobación del aumento de los impuestos, error que no debería repetirse.
De buena fe discutimos, con los representantes de CACIF y los autodenominados representantes de la sociedad civil, la implementación y legislación de dicha carga. Se preveía en la propuesta aumentar el Impuesto a los Alcoholes y Licores, ajustar algunos tributos a los combustibles, al Impuesto de Circulación y ante todo elevar el IVA al 12%. Transcurrido un mes de conversaciones, para variar, tanto los representantes de CACIF como los de la sociedad civil empezaron a zafar bulto y a dejar al gobierno recién inaugurado solo con el problema.
Es oportuno recordar que el gobierno de Arzú dejó en déficit la tarifa eléctrica, que cada mes aumentaba en varios millones. También había dejado acordado un aumento salarial a más de 70 mil maestros, aspecto que conllevaba reajustar los salarios de todos los empleados públicos, por supuesto no existían recursos suficientes para costear el presupuesto de educación, salud e infraestructura. En otras palabras, no había suficientes ingresos, ni cómo cubrir los egresos.
Al comprobar, como le consta al PNUD, que la efímera Comisión del Pacto Fiscal se desintegraba, tomamos la decisión de requerir al Organismo Legislativo la aprobación del aumento de la carga tributaria. Algunos de nuestros propios diputados vacilaban al respecto y demoraron innecesariamente en aprobar las medidas, tiempo y demora que perjudicó social y políticamente a nuestro gobierno.
El gobierno entrante debe insistir que este Congreso se trague el amargo brebaje: aumentar la carga tributaria y así entrar con recursos. El IETAAP es un parche, fue la concesión graciosa que la cúpula empresarial temporalmente aceptó para su gobierno, el prorrogar por un año el parche solo difiere y agrava el problema.
Como le consta a Berger, al principio de su gobierno se le propuso aumentar la recaudación mediante la creación del Impuesto a la Distribución, entrega o pago de utilidades, impuesto que existe en todos los países desarrollados, este produciría ingresos iguales al IVA y sólo se le aplica al 5% de la población que es la que más gana, no es inflacionario, ni trasladable, es un ingreso definitivo.