Gastos exorbitantes en el Congreso: ¡Qué barbaridad y qué desfachatez!


Resulta casi imposible de creer, que los diputados del Congreso de la República, hagan «chinche» el dinero del pueblo en la compra de alimentos, combustibles y lubricantes, telefoní­a, reparación de vehí­culos y otros rubros desconocidos. El viernes anterior, la diputada Nineth Montenegro dio a conocer la ejecución presupuestaria del Congreso y criticó los gastos excesivos en algunas partidas como la telefoní­a y combustibles.

Fernando Mollinedo

En el rubro de alimentos, el Organismo Legislativo gasta Q. 436,254 al mes; o sea Q. 21,812.27 diarios, lo que indica un gasto promedio de Q.138.00 diarios por diputado. Suponemos que cada diputado refacciona en la mañana, almuerza y en la tarde vuelve a refaccionar, lo que indica que cada uno tiene asignada una cantidad de Q. 2,761 al mes; por lo que están bien comidos o bien cebados. Pero resulta que los diputados sesionan únicamente dos veces por semana y que desde enero de este año, no se les permite almorzar en el hemiciclo. ¿Entonces??

En el rubro de la telefoní­a, se gastó desde enero hasta agosto de este año la cantidad de Q.213,000, o sea Q.26,625 mensuales, que corresponderí­a a que cada diputado gozó de Q.168.00 diarios para el pago por el uso de sus teléfonos celulares.

En combustibles y lubricantes, se supone que el Congreso gastó la cantidad de Q.6,600.00 diarios en los 13 vehí­culos que utilizan de manera oficial; y el colmo de los colmos: resulta que se ha erogado la cantidad de TREINTA Y NUEVE MIL NOVECIENTOS QUINCE QUETZALES en la reparación de un pick up modelo 2007 y además se gastaron Q. 239,596 en la reparación de los 13 vehí­culos, lo cual equivaldrí­a a Q. 18,130.00 por vehí­culo.

El actual Presidente del Congreso respondió que cada bancada tiene asignada una cantidad mensual y la forma en que la gastan es responsabilidad de las mismas, resaltando que este año bajo su presidencia, hubo ahorros y que está satisfecho de la forma en que se administraron los recursos económicos del Congreso. En mi punto de vista, a esa conducta del Presidente del Congreso, la llamo desfachatez porque justifica los exorbitantes gastos que supuestamente se realizan.

El trabajo de los diputados al Congreso, no justifica el gasto que en ellos se realiza, su desempeño ha sido pobre, mediático, ruin, casi nulo, sin trascendencia para la vida de la población, y sobre todo, de carácter circense. Algunos ni siquiera presentaron una iniciativa de ley durante los cuatro años en que se estuvieron cebando y viviendo como parásitos del erario nacional, es decir, que el pueblo les pagó sus salarios por hacer NADA.

Bueno serí­a que en la próxima legislatura, se promoviera que los gastos de algunos rubros como la telefoní­a y alimentación, sea por cuenta del peculio de los mismos diputados, y dejen ya de estar viviendo como empleados bien pagados y gorrones sinvergí¼enzas.