En las universidades, además del conocimiento teórico y académico se busca preparar a los alumnos a aprender a pensar. El raciocinio no es producto de las emociones, ni mucho menos del ego o vanidad.
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Los gerentes, los dirigentes, el Presidente, Vicepresidente y sus ministros, no deben fundamentar sus acciones y decisiones en la ignorancia o en la vanidad, tienen que ser el producto del análisis y la ponderación que indique la conveniencia de proceder.
Berger y varios miembros de su Gabinete no han sido el prototipo de quienes evalúan, ponderan y después deciden; los hechos así lo evidencian.
Hace meses, Berger habló de suscribir Tratados de Libre Comercio con Colombia y Perú, reiteró la procedencia de un TLC con Chile, acción que el 11 y 13 de diciembre de 2006. ¿Cuáles son los pro, cuáles son los contra y cuál es la historia que priva con estos y otros países en la balanza comercial? Las decisiones no puede ser producto del ego, tampoco de los sentimientos o vanidad, ni del hecho que un Presidente le diga «hagamos un tratadito».
Durante años es conocido mi cariño y afinidad hacia Chile, pero los ministros de Economía que fungieron durante el gobierno del que fui Vicepresidente, saben que como coordinador del Gabinete Económico me cupo la difícil responsabilidad de recomendar la no suscripción de un TLC con Chile, hecho que me costó crítica, antagonismo del embajador de turno y de autoridades del gobierno de ese querido país.
¿Cuáles fueron las consideraciones? Reitero, las exportaciones de Chile a Guatemala son de múltiple naturaleza: frutas, cereales, vegetales, minerales, productos manufacturados, bebidas alcohólicas, vinagres, perfumes, cosméticos, abonos, fertilizantes, vestuario, electrodomésticos, instrumental médico, etc. (fuente Banco de Guatemala).
En 2005 importamos de Chile Q65 millones; en 2006, Q.165 millones; en 2007, al mes de junio, Q125 millones. Exportamos en el 2005, Q11 millones; en 2006 Q7 millones. En 2007, hasta junio, Q24 millones. La mayoría de las importaciones de Chile pagan impuestos que contribuyen millones a la recaudación tributaria, lo que se perdería con un TLC.
La suscripción de TLCs de Chile con Costa Rica y El Salvador aumentó en más de un 100% las importaciones, no así las exportaciones. ¿Cuántas fuentes de trabajo perdería Guatemala?, ¿Qué ganaría?, la respuesta vuelve a ser sumamente desfavorable.
Con Colombia y Perú un TLC resultaría aún más negativo que con Chile, porque no les podemos exportar productos tradicionales (azúcar, café, banano), ni no tradicionales (flores, verduras, vestuario). Distinto es el caso con Estados Unidos, Japón y Europa donde nuestras exportaciones son complementarias y pueden incrementar plazas de trabajo. Además, podemos convertirnos país de sus inversiones, maquilando y exportando a esos mercados.
CACIF y otras organizaciones empresariales no reconocieron la actitud de nuestro gobierno en defensa de la balanza comercial, no suscribimos tratados por vanidad, ni por ignorancia, los que suscribimos, especialmente con Estados Unidos, fueron por absoluta necesidad de conservar fuentes de trabajo, ayudas económicas y mercados de exportación.