Subsidio y IETAAP, para salir del paso


Los guatemaltecos tenemos la caracterí­stica especial de que andamos viendo siempre cómo salimos del paso y las dos medidas que se decidieron ayer, el aumento al subsidio al transporte y la prórroga por un año del Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, vienen a ratificar nuestra tendencia y aunque en ambos casos ahora pueda decirse que se trata de medidas de emergencia y justificadas, es bueno repasar nuestras tendencias para no caer en los mismos vicios de siempre que nos impiden buscar y aplicar soluciones integrales y de largo plazo.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

En el caso del transporte, el subsidio ha sido acordado para los dí­as que le quedan a este gobierno y será el de ílvaro Colom el llamado a plantear una solución más formal. Es atendible que el presidente Berger no quiera comprometer al futuro régimen con una polí­tica de mayor envergadura, pero hay que entender que ese aumento simplemente posterga el problema, pero no lo resuelve ni por asomo.

En el caso del IETAAP lo patético salta a la vista, puesto que su creación es cabalmente la muestra de esa tendencia a aplicar parches en lugar de soluciones. Como Berger habí­a prometido en campaña que iba a suprimir el impuesto al IEMA y se dio cuenta que sin el ingreso no podí­a gobernar, logró que el Congreso le aprobara un impuesto que durarí­a única y exclusivamente su perí­odo de gobierno. Mayor y más contundente muestra de cortoplacismo no puede encontrarse y ahora el gobierno de Colom tendrá que prorrogarlo, de acuerdo con los partidos polí­ticos en el Congreso, simplemente para no colapsar. Y nadie puede objetar seriamente la decisión porque se trata de ingresos fundamentales para el paí­s.

Pero lo que no podemos pensar siquiera es que esas tendencias se mantengan, porque es tiempo de entrarle al toro por los cuernos y buscar soluciones de largo plazo, definitivas y consistentes. El mismo presidente Berger, quien fue abanderado de la supresión de impuestos y de mantener la carga tributaria, ha reconocido que paí­ses como Brasil han podido aumentar esa carga hasta al 36 por ciento sin perder la inversión nacional y extranjera. Y es que en casi todo el mundo desarrollado esos vienen a ser los niveles de tributación y, por supuesto, la inversión no sólo subsiste sino crece porque hay más infraestructura, recursos para servicios y garantí­as de seguridad y justicia, elementos que son esenciales para atraer inversionistas y que no pueden darse en Estados fallidos que carecen de recursos hasta para disponer de una buena fuerza pública y de una eficiente administración de la justicia para aplicar la ley por parejo a todos.

El transporte, como la cuestión fiscal, requiere de acciones de largo plazo y ojalá que el próximo gobierno entienda que es necesario dar los pasos necesarios para atacar los problemas con visión de Estado, a fondo y con medidas que van más allá de la efí­mera duración del perí­odo presidencial. Sólo así­ seremos capaces de construir una sociedad distinta que sea capaz de trazarse altas metas, que aspire a grandes realizaciones que no se pueden tener de la noche a la mañana.