El mes pasado se develó en la Universidad Francisco Marroquín el relieve «Atlas libertas», monumento que conmemora los 50 años de publicación de «Atlas shrugged» de Ayn Rand. El título del libro ha sido traducido al español como «La liberación de Atlas», pero yo considero que «Atlas se encoge de hombros» refleja más fielmente el contenido de la novela. La autora de libro fue una buena escritora, y considero que la metáfora que utilizó debe conservarse.
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Según las interpretaciones psicológicas, se asigna el nombre de Complejo de Atlas a quienes se creen imprescindibles, y creen que sin ellos el cielo se caería sobre la Tierra. Pero la imagen de Rand es distinta. En primer lugar, debo confesar que hace un mes yo no sabía nada del libro ni del relieve. A través de columnas de opinión, conocí las alabanzas que se hacía, especialmente a la novela. El denominador común de los reseñistas es que todos habían egresado de la Universidad Marroquín. Yo supongo que en las carreras que ahí imparten, «Atlas shrugged» debe de ser lectura obligada.
Básicamente, esta novela relata la caída del gobierno centralista, caracterizado por su afán de intervenir en el mercado. Los grandes empresarios entraron en huelga, y el sistema económico colapsó; a la caída de todo, los negociantes regresaron triunfantes, y un nuevo orden, más feliz y más ordenado, reinó en Estados Unidos.
Tomando en cuenta esto, pienso que los neoliberales realmente tienen poco que celebrar en las bodas de oro de «Atlas shrugged», sobre todo si toman en cuenta los últimos acontecimientos económicos.
Recientemente, la Reserva Federal de Estados Unidos debió intervenir en la economía, ya que la crisis hipotecaria (propiciada por el libre mercado) había llegado a niveles casi catastróficos.
A mí no me gusta que el Estado sea subsidiario, pero sí creo que se debe intervenir cuando sea necesario en la economía para regularla. Para ello, se necesita un Estado fuerte, o por lo menos que no sea más débil que las transnacionales.
Lo que sucede es que cuando impera el libre mercado, realmente el Estado se encoge de hombros (shrugs), y «deja hacer, deja pasar». Un ejemplo fiel es el gobierno de Berger, que ante las crisis se encoge de hombros, y no asume su poder.
Si los maestros protestan, Berger «shrugs»; si los hospitales se resquebrajan, el ministro de Salud «shrugs»; si se incrementa la canasta básica, el Ministro de Economía «shrugs», o si aumentan los precios del crudo, la Ministra de Energía «shrugs».
En este punto, tal vez alguien me pueda decir qué ha hecho el Ministerio de Economía ante la crisis energética. Dicen que ahorremos, pero no dicen cómo. Lo que deben darse cuenta, incluso los neoliberales, es que esta crisis no puede ser resuelta por las empresas, y que el encogimiento de hombros de hace algún tiempo de Atlas no funcionó.
Como ven, el título traducido de la novela de Rand, ciertamente, no debe ser «La liberación de Atlas», sino que tuvo razón en titularla «Atlas se encoge de hombros». Ahora bien, si usted lo quiere traducirlo al buen chapín, debería decir: «Atlas se pela un huevo». http://diarioparanoico.blogspot.com/