¡Parabienes!, José Carlos


Estoy escribiendo este artí­culo para renovar mi felicitación a José Carlos Marroquí­n Pérez por haber renunciado de su afiliación al Partido Unidad de la Esperanza (UNE), del cual es secretario general, el Ing. ílvaro Colom.

Alfonso Bauer

José Carlos, periodista democrático, nacionalista e incorruptible, sin duda no conociendo bien a ílvaro Colom, cometió la equivocación de cesar temporalmente en el ejercicio de su profesión periodí­stica, para trabajar polí­ticamente en la UNE y asesorar al Secretario General. A él le pasó las mismas que a mí­ hace algunos años.

En el artí­culo anterior dije la verdad sobre el ejemplar comportamiento de ílvaro Colom, como Presidente de Fonapaz, en bien de la población desarraigada por el conflicto armado (refugiados en México y otros paí­ses y enmontañados en Guatemala), para su retorno al paí­s los primeros e incorporación a la vida civil normal de los miembros de las Comunidades de población en Resistencia (CPR); pero cometí­ un lápsus cálami, pues escribí­ que habí­a sido en 1995 el año en que la URNG, a propuesta mí­a — por su eficiente y probo desempeño en Fonapaz — le habí­a lanzado como su candidato presidencial y fue en 1999, para los sufragios en que fue electo Alfonso Portillo, en el año 2000. Hecha la aclaración anterior, diré por qué nos equivocamos José Carlos y yo respecto a la confianza que depositamos en ílvaro Colom.

ílvaro Colom no es perverso ni malvado, pero es débil de carácter, tanto como ambicioso de poder y, además, cambiante y oportunista. Y si lo digo no es sólo por el caso de José Carlos, sino para que los ciudadanos y ciudadanas que han decidido portar por él, sólo porque es el menos malo del binomio que disputará la Presidencia de la República sepa a que atenerse si vota por él. Recomendación que de ninguna manera puede tergiversarse y tomarla como favorable al otro candidato, nunca. Ya dije en el artí­culo anterior lo nefasto que para los pueblos de Guatemala —mayas, xincas, garí­funas, ladinos y criollos—que serí­a ese General, patrocinador del terrorismo de Estado, falto de probidad en el manejo de fondos públicos y de puño duro para con los guatemaltecos, pero de mano blanda para sus amos y avorazados negociantes del Norte y de la oligarquí­a nacional. Por eso, reitero, a emitir «VOTO NULO».

A continuación varios hechos que prueban esos incorregibles defectos en ílvaro Colom. En una ocasión en que la delegación de las Comisiones Permanentes de Refugiados, de las que yo era asesor, estaba en Guatemala participando en el Diálogo Nacional, fui invitado a una cena y quedé al lado de ílvaro y en un momento dado le pregunté: A usted le ha de encantar la polí­tica? NO; me respondió, con énfasis «yo soy técnico, no polí­tico». A continuación yo le dije: «entonces, usted reniega de su padre». í‰l, enojado, lo niega, y yo le explico, «porque su papá, Tono Colom, otros muchos y yo fuimos fundadores en 1944 del Frente Popular Libertador, después del Partido de Acción Revolucionaria (PAR) y yo creí­, POR ESO, que Ud. Seguí­a en el ejemplo de Tono».

Para mí­ era más importante su inobjetable proceder de funcionario en Fonapaz, que sus reservas hacia la polí­tica e insistí­, años después, en proponerle como candidato a la Presidencia de la República, por la alianza de los partidos de izquierda. La izquierda no logró que ílvaro fuese electo, pero en el resultado general del evento, quedó en el tercer puesto habiendo llevado al Congreso de la República, nueve diputados.

ílvaro, que ya a la sazón no sólo se consideraba polí­tico, sino llegó a manifestarse en los mí­tines como polí­tico de izquierda, ya con un nombre reconocido por el electorado y con una imagen carismática ante las masa en vez de ser consecuente con la Izquierda, se alejó de ella para buscar el apoyo de la derecha triunfante, en aquellos dí­as, el PAN. Ahora juega al centro-derecha, como social-demócrata, tendencia que ha corrompido al permitir en las filas de UNE, a una caterva de politicastros desacreditados, corruptos, con antecedentes penales, agentes del terrorismo de Estado o vinculados con el contrabando, el tráfico de influencia, el enriquecimiento ilí­cito el narcotráfico y el crimen organizado. Además de ser un partido carente de un plan y programa de gobierno que se proponga cambios fundamentales en la actividad polí­tica y el mejoramiento de las condiciones de vida en el paí­s.

En lo personal, la aureola de honradez que le acompañaba ha caí­do al suelo desde que recibió algunos millones de quetzales, de entidades públicas durante el gobierno de Alfonso Portillo, para otra de sus campañas presidenciales. Dádiva no sólo deshonesta sino ilí­cita constitutiva de delito.

Otras pruebas más de lo tornadizo de su carácter son:

a) Su alejamiento de los pueblos indí­genas, de los cuales en años pasados no sólo fue amigo sino se interesó tanto en su cultura y cosmovisión, que decidió compenetrarse de ambas, realizó estudios especiales para ello, y en cierta comunidad alguno de los venerados ancianos le invistió, en el ámbito de la espiritualidad, como sacerdote quiché. Pero, ahora se ha olvidado de las deidades mayas y, al parecer, está más cerca de los evangelios de Harold Caballeros, a pesar de su raigambre católica, apostólica y romana.

b) El tenebroso suceso del cual fue ví­ctima José Carlos y su familia al allanarse su hogar y poner en peligro sus vidas, crimen del cual se llegó a saber que el autor intelectual habí­a sido un correligionario de UNE, habiendo ílvaro, en vez de propiciar la expulsión de ese sujeto, quien previamente habí­a cometido una graví­sima falta de disciplina partidaria, al votar en contra de la aprobación del CICIG, lo protegió y prefirió, demostrando así­ que es también legionario de la impunidad.

Por último, al electorado le insisto en que no esperen buenos resultados de su gobierno, si llegare a vencer a Otto Pérez, porque ante su débil temperamento, seguramente no va a poder resistir las presiones de la embajada y de las empresas transnacionales del águila calva, de la oligarquí­a nacional y de emisarios del narcotráfico y crimen organizado, caballos de Troya que ya están infiltrados en el UNE.

José Carlos, enhorabuena por haberse ido de ahí­, Usted, como su progenitor, hacen mucho por Guatemala desde las columnas de La Hora, que como su grito de combate proclama: es TRIBUNA, vuelva a ella y nunca más al «mostrador», que ni siquiera a la categorí­a de ese mueble llegan las organizaciones polí­ticas como a la que de buena fe y con mejores intenciones usted habí­a ingresado.