íšltimamente han fruncido el ceño los presidenciables y, a la vez, los vicepresidenciables, uno de los cuales, como se ha observado en la propaganda verde-esperanza, en tal sentido marcó la diferencia de su parigual de la temporada.
Y es que, «pian, piano», como diría otrora entre risotadas Vinicio Cerezo (ahora cabizbajo por haber pasado a mejor vida a puñetazos de urna la DC con todos sus demonios y cristianos) los dos binomios llegaron a bendecirse con algunos disparos orales…
Los «perfumados piropos» que el ingeniero ílvaro Colom echó en su propaganda al general Otto Pérez Molina no dejaron de conturbar y zaherir a su contrincante, quien zigzagueando, haciendo fintas y contrafintas, se hizo los quites y respondió a tono con las «fragantes flores» del líder del partido de la esperanza que puede estar rayando en desesperanza…
Los vicepresidenciables no han empleado la virulencia. El conocido hombre de acción, padre y madre del Irtra, Ricardo Castillo Sinibaldi, se ha mantenido en la altura y, a contrapelo de su actitud, el doctor Rafael Espada ha desenvainado a ratos su luenga espada contra el presidenciable que, según las más recientes encuestas nada confiables ahora (no así en la primera pelea) para Colom, pueden valer para que se repita la historia de cuando en pasadas glorias fue colocado en el trono presidencial del palacio verde Serrano Elías tras haber dejado en posición supina o de bruces, exánime, en el primer aluvión de votos, a Jorge Carpio Nicolle, quien en la primera jugada de azar había cantado epinicios.
Ya están faltando escasos seis días para que toque a su fin la «fiesta democrática». Un saltito y llegarán al ring los presidenciables y los vicepresidenciables. En la intempesta del domingo 4 de noviembre, cuando ya la mayoría ciudadana haya tomado la solemne decisión de escoger al mero, mero y al número dos, su alter ego que irá en ancas, sabremos extraoficialmente quiénes serán los nuevos hombres del drama.
La semana pasada estuvieron vis a vis en la televisión Colom y Pérez Molina y, desde luego, también Castillo Sinibaldi y Espada. Los presidenciables participaron en un debate en el programa de la pantalla chica «Libre Encuentro» que dirige habilidosamente, poniendo banderillas a diestra y siniestra en el coso a los toros bravos, el conocido hombre de armas tomar Dionisio Gutiérrez. Los dos presidenciables dieron a conocer a grandes rasgos sus propósitos de gobierno. Colom lanzó algunas chinitas a Pérez Molina, quien, por lo que pudo verse, casi no dio beligerancia al pullista y picador. íšnicamente dijo lo que se propone hacer una vez conquiste la Presidencia.
A Colom se le vio algo inquieto, como perturbado y cariacontecido, pero alabando su mercancía y pensando en lo que podría realizar si eventualmente ocupare el codiciado taburete palaciego.
Es de mencionar la movilización de los presidenciables, acompañados de los vicepresidenciables, a través de las diferentes zonas del país durante los últimos días de campaña.
En las concentraciones se ven grupos de gente (correligionarios y mirones) escuchando lo que ofrece Colom y, en similares actos, asimismo se ha visto a los partidarios de Pérez Molina muy eufóricos, con la indumentaria distintiva del pugilato comicial 2007 y entonando en coro la pegajosa cancioncita de batalla «Mano dura, cabeza y corazón»?
Colom ha tenido buen caudal político en lugares de occidente, del norte y del sur, pero como que progresivamente ha estado perdiendo parte de ese caudal, al grado de que puede considerarse que ya no es puntero en la cancha electoral. En cambio, se nota que Pérez Molina ha logrado varios puntos no sólo en dichas áreas del territorio nacional, sino a la vez en oriente, en nororiente, en suroriente y, sobre todo, en este valle de lágrimas, lagrimitas y lagrimotas, donde virtual y tradicionalmente, se toman las grandes e históricas decisiones político-electorales y?, también, de los «madrugonazos».
Vemos, pues, recurriendo a la latiniparla, que ¡Alea iacta est¡ ¡Que la suerte está echada! Nosotros, como periodistas, permanecemos ilapsos respecto de la cuestión político-electoral. No tenemos banderías de ninguna especie, mas sí, en honor al civismo, disposición de sufragar, pero es un «secreto de estado» el empujoncito» del 4/11?
Y?, estimados lectores de LA HORA, ¡hasta los días post-electorales!.¡Que el éxito de urnas sea de Guatemala, del pueblo y de la «democracia»!!!…