Las y los chispado/as lectores de La Hora saben que desde hace 10 meses, antes de que se convocara oficialmente a elecciones generales, es decir, violando arteramente el espíritu y la forma de la ley respectiva, el tránsfuga y filántropo Rí¨nhe Leyba lanzó la iniciativa de establecer una organización de naturaleza político-nopartidista, con un propósito insólito, por lo menos en el país de la eterna.
Al autor de la columna Saltos de Caracol, quizá por hacer tantas maniobras para guardar el equilibrio después de brincos y acrobacias propias de esos moluscos gasterópodos, llamó a sus congéneres a formar filas en la Asociación de Abstencionistas Anónimos; pero no crea que se trataba de una comunidad paralela a los AA’es, puesto que mi admirado poeta y cuentero no aspira, precisamente, a abandonar para siempre ciertos placeres espirituosos.
Nada de eso. ¡Que va! La pretensión de Rí¨nhe era fundar un colectivo político, pero alejado de la política partidista, para concienciar a los guatemaltecos que en vista de que los candidatos que participaron en la campaña electoral presidencial, nadie reunía los requisitos indispensables, a fin de ocupar la Silla Grande donde solemnemente posa sus dignos glúteos el gamonal señor Bershé, que ningún ciudadano se acercara a las urnas.
Aparte de reunir algunos centavos para adquirir honestamente un petate para caer cadavérica y horizontalmente muerto, cuando las circunstancias lo ameriten, Rí¨nhe perseguía que los guatemaltecos de distinta categoría social, diferente posición económica y variado origen racial, de género y de religión, no concurrieran a las mesas receptoras de votos, o en último caso, que al cumplir con ese sagrado deber cívico, anularan su boleta o la depositaran en las cajas, pero en blanco.
Como no logró reunir, empero, las 561 firmas que necesitaba para constituir su grupo disidente de la sociedad civil, eclesial y militar, anoche recibí la noticia que el secretario general, de organización, de actas, de catadores y de asuntos conexos, decidió abandonar esos cargos en la AAA, para proclamar la extemporánea candidatura de alguien que, en vista del ordenamiento jurídico prevaleciente, ya no puede aspirar legalmente a la Presidencia de la República.
Fíjense ustedes que Leyba me llamó, para decirme que, aunque sea a última hora, los que no simpatizan con ílvaro Colom (conocido en el amplio círculo de sus amistades, como el Abelardo de la Plaza Sésamo), ni con Pérez Molina (quien, de triunfar en los comicios, se le conocerá como Otokaibil 1º, protegido del Patrón de los Pollos, mejor identificado como el Abuelito de la Familia Monster), ya tiene inédito aspirante presidencial.
Ustedes ya sospechan a quién propone el tal Leyba. Sí, nada menos que al campesino, locutor, sargento, leguleyo, camarógrafo y sepulturero Romualdo Tishudo, mi amigo del alma. Dice Rí¨nhe que así como el difunto sacerdote José María Ruiz Furlán aventó la consigna -cuando fue candidato a la alcaldía capitalina- «Vote por Chemita, aunque sea por fregar la pita», el eslogan de mi compadre, paisano y correligionario es «No vote nulo ni en blanco /; vote por Romualdo Tishudo /, que ha bajado del tapanco / a vencer al débil y al rudo».
Así, pues, los que no desean ir a votar y los que quieren sufragar nulo o en blanco, ahora ya tienen candidato, para manifestar su silenciosa y contundente protesta contra el establishment, como dice el plomoso Saltador de Caracoles. Y va en serio.