DECISIí“N DEFINITIVA


Grecia Aguilera

Ahora que solamente quedan dos opciones, ¿cómo saber cuál podrí­a ser la mejor para Guatemala? La publicidad excesiva y los enfrentamientos de los candidatos confunden a los electores y electoras, quienes han sido ví­ctimas de los insultos y las acusaciones entre los dos partidos polí­ticos, y de esa propaganda extrema que dí­a a dí­a sale de las fauces de los medios de comunicación como un horrible monstruo. Es tan exagerada que los planes de trabajo, los proyectos de interés nacional, de salud, de educación y muchos otros que tengan los candidatos, quedan en segundo o tercer plano. Pero aunque esto esté sucediendo la ciudadaní­a debe cumplir con su deber y acudir a las urnas para emitir el voto y tomar la decisión definitiva este 4 de noviembre, una decisión cuyo efecto durará cuatro años. Hay que votar, hay que decidirse, no es correcto que se deje la papeleta en blanco o se anule el voto; hay que utilizar el derecho que todos tenemos como ciudadanas y ciudadanos, así­ con ese derecho ejecutado, levantar la mano y opinar, señalar y denunciar la corrupción. El doctor Cyrano Ruiz Cabarrús, vicerrector de la Universidad Galileo opina al respecto: «Algunas personas, con un argumento falaz han tratado de desanimar al votante conciente y pensante. Afirman ellos que, aunque un candidato sea capaz y honrado, si las encuestas no le favoreen, entonces votar por dicho candidato equivale a «desperdiciar» el voto. Esto es una mentira. Las encuestas son instrumentos útiles, pero es necesario apreciarlas desde su justa perspectiva. Votar por la persona más capaz, definitivamente no es desperdiciar el voto. Al contrario es aprovecharlo, un candidato requiere de los votos para ganar la representatividad, el espacio y el poder que le permitan impulsar sus ideales y metas nacionales. Un candidato puede aventajar en las encuestas debido a un millonario derroche en publicidad y propaganda. Sin embargo, las canciones, gorras, playeras e insistentes campañas publicitarias, propias de la época electoral, han probado ser de poca utilidad para Guatemala. Dejarse llevar por eso, sin meditar, es una irresponsabilidad enorme que destruye el valor del voto. Demás está recordar que una equivocación, a la hora del sufragio, trae consecuencias nefastas para Guatemala y, el contrario, una adecuada y conciente elección es la única ví­a libre para sacar adelante a nuestro paí­s. Definitivamente, meditar muy bien el voto y elegir al más apto es lo correcto desde un punto de vista cí­vico y moral. De hecho, abstenerse y acudir a las urnas o elegir basado en un análisis superficial o influenciado únicamente por un sí­mbolo o un slogan, es la única manera de desperdiciar el voto». Yo pienso que estando ya a pocos dí­as del fallo final, lo único que queda es analizar la realidad de los guatemaltecos, estudiar las tendencias y las actitudes de cada uno de los candidatos, y visualizarlos, porque del mal el menos: solo esas dos alternativas tenemos y para que podamos hablar o exigir debemos ejercer ese derecho; a lo mejor algún dí­a los habitantes de este paí­s recuperen la conciencia y entonces tengamos un verdadero gobernante que comience con respetarse a sí­ mismo para entonces respetar al pueblo, que sea capaz de impulsar soluciones a los terribles problemas derivados del abandono en que se encuentra Guatemala, que tenga inteligencia, cordura, y pueda mandar como se debe en un paí­s donde práctimente predomina la anarquí­a, que no sea com el Rey Midas de la famosa pintura «La Calumnia» de Sandro Botticelli. Un verdadero gobernante hace suyos los intereses de los demás. Si a un candidato se le teme o se le desprecia por su abusivo proceder ¿cómo puede llegar a ser el lí­der de un paí­s?