Como dice el Presidente, los aviones están llenos


Hoy hace ocho dí­as salí­ de Guatemala para atender algunos compromisos fuera del paí­s y el viaje se pintó complejo desde el principio, puesto que un atraso en el vuelo de Taca de Guatemala a El Salvador nos complicó de tal forma que terminamos llegando muchas horas después de lo previsto a Miami y en American Airlines, porque al aterrizar en el vecino paí­s vimos cómo tomaban pista varios vuelos, incluyendo el que debí­a transportarnos a nosotros. Y es que debido a la enorme demanda de estas fechas, cuando las familias viajan a Orlando aprovechando las vacaciones escolares, ya no habí­a lugar en el vuelo directo y, como repito, la escala en El Salvador fue un desastre.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Y eso me hizo recordar las palabras del Presidente Berger cuando se refirió hace pocos dí­as a que la situación de Guatemala no es tan fregada porque los aviones salen y entran llenos de pasajeros, lo cual interpreta como signo de bonanza. Pero lo peor de todo estuvo cuando quise cambiar mi fecha para retornar antes al paí­s, puesto que en Taca imposible encontrar espacios aun en vuelos con varias escalas y en las otras lí­neas aéreas también nos dijeron que los vuelos estaban llenos y que habí­a que esperar varios dí­as para encontrar algún espacio asegurado. Siendo el caso que me encuentro a cierta distancia de Miami, no me era fácil apersonarme al aeropuerto para colocarme en lista de espera y aguardar a ver si tení­a la suerte de encontrar los espacios necesarios.

Tomando en cuenta la desagradable experiencia del viaje de Guatemala a Miami, terminé por decidirme a conservar intactas mis reservaciones para no correr el riesgo de perderlas y quedarme varado más tiempo y así­ poder retornar a Guatemala antes de las elecciones para cumplir con mi deber cí­vico de emitir el sufragio el dí­a 4. Y no es que mi voto vaya a ayudar a nadie, porque en reiteradas oportunidades he escrito que no veo en ninguna de las propuestas polí­ticas una real comprensión de las necesidades del paí­s y, sobre todo, la necesaria independencia del gran poder económico para adoptar las decisiones trascendentales que Guatemala requiere, lo cual me hace formar parte de ese contingente que hace del voto nulo una forma de mensaje a los polí­ticos para indicarles que están llevando nuestra democracia por el sendero equivocado.

Y es que en realidad preocupa que nuestros partidos polí­ticos sean tan superficiales y poco comprometidos con las necesidades e intereses de la población, puesto que cuando más profundiza uno en sus propuestas y, sobre todo, en sus compromisos, se da cuenta que los mismos son con los financistas, con quienes les han proporcionado dinero para realizar esa millonaria campaña, caracterí­stica de lo que es y constituye nuestra pistocracia que ha terminado por prostituir más la polí­tica.

El problema es que, ciertamente, muchos de los ciudadanos tenemos niveles de vida y de comodidad que nos hacen perder la perspectiva y suponer que todo el paí­s anda bien, simplemente porque ahora es tal la demanda de espacios en los aviones que cuesta mucho garantizar una reserva. Pero lo peor es que si ese es nuestro problema, dejamos de ver y, peor aún, de entender el problema de los que no tienen ni para comer y que constituyen ese contingente de gente que pasa apuros en el dí­a a dí­a de nuestra Guatemala de marcados contrastes.