Después de haber sido testigo innumerable cantidad de veces que el teléfono celular era la causa de accidentes de tránsito, porque su utilización distrae la atención requerida para no sufrirlos, al menos la Policía Municipal de Tránsito capitalina dispuso montar operativos para detener y multar a las personas que hablen por estos aparatos mientras conducen sus vehículos. De inmediato, seguramente a usted también, estimado lector, le hayan surgido estas preguntas: ¿sólo en el Municipio de Guatemala?, ¿eso significará que hablar por celular manejando, no es peligroso para los mixqueños, los chivos, los escuintlecos o los poaquileños?
Bueno, ojalá que la información que leí antes de escribir este comentario se vaya complementando y mejorado con el paso del tiempo para beneficio propio de los conductores y de la sociedad en general, puesto que a mi juicio el riesgo se reduce considerablemente cuando se utiliza el sistema de auricular (solo para un oído). Puesto que «hablar» no es lo que distrae o perturba, sino la manipulación del aparatito. Se imaginarán los lectores cuántos estresados que andan por ahí hablando solos o a quienes llevan a la par a la esposa hablando hasta por los codos, no estarían entonces en grave peligro de sufrir accidentes.
Por lo anterior, este comentario lleva implícito el ruego para las autoridades municipales capitalinas porque la medida no solo lleve el interés pecuniario, (con o sin descuento) que siempre los ha caracterizado, sino más orientado a la necesidad de evitar tanto accidente que ocurre a diario con las consecuencias por todos conocidas. Otro asunto que vale la pena subrayar sobre la noticia que ahora comento, es la imperiosa necesidad de hacer estudios técnicos y científicos previos a la toma de medidas preventivas y no solo basarse en estadísticas o simplemente en apreciaciones tomadas a «ojo de buen cubero», como la indicada en Prensa Libre (18-10-07) en donde se asegura que se había detectado que de cada 10 conductores, 7 hablaban por celular. No, es que si eso es cierto, el 70% de los conductores ya lo poseen y que el 100% de los mismos lo hacen al comando de un timón.
Soy del criterio que la disposición de prohibir el uso de celulares mientras se maneja no solo está ajustada a lo que la ley determina, sino que tomarla es de lo más conveniente para preservar la vida y el bienestar de la población. Esto mismo hace rato debió haberse hecho para evitar tantos más actos y condiciones peligrosas, entre otras, la constante transgresión de pasarse los cruceros con el semáforo en rojo; que los vehículos no lleven todas sus luces en buen funcionamiento y utilizar velocidades temerarias en vías de comunicación que con solo ir a 70 kilómetros por hora es ya de por sí un verdadero atentado.