Analizando a la señora de Pérez


Dependiendo de la personalidad del esposo o de la esposa, así­ es el cónyuge que busca. «Cada oveja busca su pareja».

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

De la información pública, de las entrevistas o comentarios que los medios escritos y radiales han trasladado de doña Rosa Marí­a de Pérez, se evidencia que es sincera y discreta, su vida ha transcurrido, desde los 14 años (novia) y desde los 18 años (esposa) acompañando, sujeta a su marido Otto Pérez Molina.

Es una persona académicamente preparada, aún cuando el ejercicio de su profesión como psicóloga seguramente sólo lo ha ejercido en sus años de docente. Su experiencia laboral ha sido como maestra en el sector público y como bien lo manifiesta en su entrevista publicada el 27 de septiembre en el Diario La Hora, está dedicada a su papel de esposa, madre y abuela.

Como se ha publicado, el rol que se puede esperar de ella es el dedicarse exclusivamente «a trabajar el área social», siguiendo o emulando a Wendy de Berger. Difí­cilmente se puede esperar que Otto Pérez comparta y busque sus opiniones en cualquier otra área de las múltiples responsabilidades que tiene el Presidente. Es evidente que Otto Pérez no tiene esa intención y que también doña Rosa Marí­a no pretende cumplir o tener el rol de la consejera privada de su esposo.

Incluso puede ser que si Otto Pérez lo decide, volverán a ocupar la parte privada de la Casa Presidencial como residencia, hecho que también implicarí­a regresar a vivir en un espacio limitado y controlado por las circunstancias de gobierno.

Casi se podrí­a predecir que Rosa Marí­a de Pérez será la que sí­ busque la opinión y el respaldo de su esposo en las actividades sociales que a la esposa del mandatario le corresponden, de la misma manera que aceptó la sugerencia de Otto de ingresar a la universidad y que él fuera quien se preocupara, además de ella, del resultado de sus exámenes.

Reiterando, Rosa Marí­a de Pérez me parece una persona discreta y de buenas intenciones, lo que nos debemos de preguntar es si ese es el rol más adecuado que como guatemaltecos pretendemos o esperamos de la esposa del Presidente, especialmente cuando cada dí­a más a nivel mundial y nacional, la necesidad y la igualdad ha buscado la participación activa en todos los órdenes de la vida y del desarrollo humano para la mujer.

Algunos, incluyendo parte de mis amigos, podrán invocar que legalmente el rol de la esposa del Presidente y del Vicepresidente no tiene un espacio dentro del gobierno; sin embargo, ellos no pueden tampoco negar que aunque el rol legal sea ese, no significa que sea la verdad, ni tampoco el ideal en la realidad.

Mi experiencia personal me dice lo que el Presidente y/o el Vicepresidente esperan de la persona que es su cónyuge, es el de un permanente apoyo, especialmente en lo emocional, en las crisis, en las buenas y en las malas. Que triste es cuando el cónyuge no acepta o no reconoce que su rol no es exclusivamente de tipo social, de tipo decorativo, sino que es su deber compartir, apoyar, orientar a su cónyuge, ser su fortaleza y refugio emocional, cumpliendo así­ con el mandato espiritual: «compañera te doy?»