EL INGRATO DESPIDO DE JOE TORRE


Cuando durante los años 51, 52 y 53 vivimos en Nueva York y mientras la Lila se superocupaba con los niños y yo trabajaba en el Bellewne Hospital una entretención era escuchar en el radio, los juegos de los invencibles Yankees contra sus archirivales los Dodgers de Brooklyn que era el equipo de mis simpatí­as. Nunca me simpatizaron los Yankees y ahora, más de 50 años después no logro entender el por qué.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Este año, sin embargo, me di cuenta de mi admiración por Joe Torre, el manager que llevó a ese equipo a increí­ble número de triunfos durante los casi diez años que él se encargó de dirigirlos pero, este año, nuevamente fallaron los Yankees en su pretensión de ser campeones.

Me impresionó contemplar al viejo Joe retirarse del campo de juego sintiéndose derrotado porque a él le hubiera gustado retirarse luego de haber ganado el campeonato. Pero, ahí­ iba, con su caracterí­stico caminar, cabizbajo y triste ese hombre a quién le pagaban 14 millones de dólares por cada año de trabajo.

Pero, es que hubo algo que hizo que ese retiro fuera aún más triste, y ese fue el anuncio que el propietario de ese equipo, Mr. Steinbrenner antes del último juego, anunció en el que le advertí­a a Joe Torre que si éste año, no ganaba el campeonato, lo despedirí­a.

Uno comprende que los factores y las razones económicas pesan muchí­simo y que el mantenimiento de ese equipo, en donde sus jugadores ganan todos sueldos multimillonarios pues exigen decisiones desproporcionadas, por lo que a veces parecen ingratas. ¿Tení­a razón el Jefe, Mr. Steinbrenner, de hacer ese anuncio de manera escandalosa y que, en cierta forma era humillante para el buen hombre Joe Torre?

Joe Torre, con su especial talento para dirigir y ganar, proporcionó durante varios años no solamente a los millones de fanáticos sino también al dueño del equipo, muchí­simas satisfactorias alegrí­as por las cuales deberí­a estarle muy agradecido. Es por ello que considero que esa impetuosa forma de despedirlo fue irrespetuosa e ingrata.

Dentro de la fanaticada de los Yankees hay muchí­simos jóvenes y muchos niños que viven con un entusiasmo contagioso los altibajos del equipo de sus sueños. Yo me pregunto al respecto de la reacción de esa juventud ante la actitud de Mr. Steinbrenner. Personalmente creo que éste multimillonario, en medio de su muy pragmática decisión, deberá estar arrepentido, y ojalá así­ lo manifieste públicamente.

Por otra parte creo que de parte de los fanáticos habrá demostraciones de apoyo para ese ejemplar manager ví­ctima de los arrebatos de alguien a quien, el vil dinero ha alienado.

Estoy seguro que muchos padres explicarán a sus hijos, lo desafortunado de esa desagradecida actuación de Steinbrenner.