Solidario y además orgulloso


Ayer se retiró de la campaña de la Unidad Nacional de la Esperanza mi hijo José Carlos Marroquí­n Pérez, quien decidió incursionar en la polí­tica con los ideales de actuar de manera diferente, con integridad, buscando algo positivo para Guatemala. Cuando José Carlos nos comunicó su decisión, tomada de manera tan libre y soberana como la que ayer se vio obligado a adoptar, le dijimos con Marí­a Mercedes, mi esposa, que entendí­amos sus motivaciones y que le pedí­amos a Dios que lo cuidara en todo sentido, pero de manera muy especial que le afirmara sus principios, sus creencias y los valores que le llevaban a dar ese paso, porque ambos conocemos el medio en el que se estaba adentrando.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

De lejos y respetando su propia identidad, le fuimos viendo construir su espacio polí­tico y nos preocupamos cuando él libró batallas que debieron hacer otros para evitar la infiltración de oscuras fuerzas del crimen organizado en la estructura. Siempre le dije que admiraba su entereza, su carácter y determinación, pero me preocupaba que asumiera en soledad ese papel. Luego vino el atentado contra él y su familia, aumentando las preocupaciones, mismas que se hicieron mayores aún, si eso cabe, cuando se produjo todo el incidente de la aprobación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

Como padre hubiera querido influir en él para que se retirara, pero como ciudadano entendí­ que si gente como él no se involucra y no participa, no tenemos boca con qué hablar ni cómo esperar que el paí­s cambie. Y en esa ambigí¼edad de sentimientos me mantuve, admirando su lucha, observando sus éxitos y entendiendo las dificultades del trabajo que realizaba. El consejo de no meternos a babosadas, de no correr riesgos, de dejar las cosas como están porque aquí­ nada cambia, era algo que sin duda escuchaba repetidamente y de distintas fuentes porque es mucha la gente que cree sinceramente que no vale la pena correr riesgos ante nuestra realidad. Pero José Carlos quiere ser agente de cambio, contribuir en la medida de sus posibilidades a que podamos aspirar a un futuro diferente y vio en su permanencia en ese proyecto polí­tico la oportunidad de influir y hacer aportes.

Desafortunadamente esas luchas en solitario se vuelven muy duras y más riesgosas y al final de cuentas hasta el más romántico de los idealistas lo entiende y eso creo que es lo que ahora sintió y por lo que tomó la decisión de apartarse. No tiene la intención de dañar a Colom y su entorno ni, mucho menos, de apuntalar a Pérez Molina. Simplemente se dio cuenta que para lograr lo que habí­an acordado con el candidato, que era enfrentar a esas fuerzas tenebrosas que tienen de rodillas al paí­s, demandaba certezas con las que no podí­a contar.

Su trabajo no fue sólo en la estrategia de campaña sino más intenso en el diseño de acciones de gobierno en ese tema tan crí­tico de la impunidad. Y ese trabajo, como dijo ayer, está allí­, como aporte al paí­s por si algún dí­a se puede implementar. Si ya antes estaba orgulloso de mi hijo, mucho más hoy cuando veo que pese a riesgos y desencantos, sus principios prevalecen y se agigantan.