NEUROLOGíA EDUCATIVA


En 1962 el Dr. Roger Sperry publicó los resultados de sus investigaciones acerca de la división del cerebro por el Cuerpo Calloso (Split Brain). Desde entonces todas las investigaciones neurológicas no sólo han servido a los neurólogos para entender enfermedades como la epilepsia sino también a los educadores para entender mejor cómo funciona el cerebro humano y cómo aprende mejor. Luego de entender algo nuevo vienen las acciones para mejorar lo que ya se hací­a. En este caso en el campo educativo tenemos que aplicar lo aprendido durante 45 años de estudios cientí­ficos neurológicos. En 1979 inicié cursillos para maestros de preprimaria y primaria, acerca de los estilos de aprendizaje e incluí­a cómo planificar sus clases tomando en cuenta la individualidad neurológica de cada uno de sus alumnos. Desde entonces la ciencia nos ha dado mucha más información acerca del ser humano, su cerebro y por ende su forma de aprender y lo que tenemos que hacer en el aula para atender correctamente la organización cerebral única de cada niño y joven confiados a nuestro cuidado. Por esto sabemos que es de vital importancia el cuidado de la madre durante la gestación y obviamente su consecuencia en el feto. Por eso está el Programa Creciendo Bien de la SOSEP por ejemplo. Para saber más sobre la organización cerebral humana, está no sólo el Electroencefalograma (EEG) como una técnica de hacer mapeo del cerebro de acuerdo a su activación en las «carreteras» neurales, también está el «CAT Scan», tomografí­a computarizada del cerebro y las Imágenes por Resonancia Magnética Funcional (fMRI), que descubren las estructuras del cerebro mientras el ser humano pasa por diferentes experiencias. Así­ sabemos qué parte del cerebro responde a qué estí­mulo. Está además la Tomografí­a de Emisión Positrón, una técnica de neuroimágenes que reproduce una imagen tridimensional de procesos funcionales en el cuerpo. Estos procesos son apuntados para hacer un mapa de las áreas en el cerebro de actividades con mayor intensidad de acuerdo a funciones cognoscitivas particulares. Aun hay más técnicas que la ciencia utiliza para entender el cerebro humano, su organización, su funcionamiento y finalmente la forma en que aprende.

Raymond J. Wennier

Es entonces nuestra obligación cómo educadores, estudiar esos conocimientos neurológicos y ver cómo podemos aplicarlos a nuestras acciones en aula para beneficio de niños y jóvenes. Todos los maestros hablan de la memoria de los niños y jóvenes durante el proceso de aprendizaje. ¿Qué es realmente la memoria y cómo funciona en el ser humano? En la historia educativa, la metodologí­a más utilizada para que aprenda el alumno, ha sido y sigue siendo (lamentablemente), la llamada «Rote memory», pedazos pequeños de información, memorizados, que son olvidados pronto y difí­ciles de sacar de las áreas de almacenaje del cerebro por carecer de significado y contexto personal para el alumno. Además de lo anterior, hay por lo menos 18 factores más que influyen en la memoria del ser humano. Los he agrupado en 7:

I. Memoria de corto plazo (Working Memory), hay que enseñarles a los niños y jóvenes cómo agrupar los datos similares en un conjunto para no ser sobrecargados de pedacitos de información aislados. Lo hecho aquí­, 7 de 18.

II. Sistema lí­mbico que incluye el filtro afectivo que es la amí­gdala; puede ser su mejor o peor enemigo en cuestiones de memoria. El estado emocional y del ambiente en el aula (stress), pueden bloquear o no, todos los estí­mulos sensoriales y llegarán a la corteza cerebral para ser procesados, sólo si el alumno está tranquilo.

III. Memoria como «Flashback» de eventos especí­ficos con una carga emocional fuerte y una memoria episódica que reproduce eventos detallados, pequeños e importantes.

IV. Memoria asociativa que incluye el lóbulo temporal (MTL), ayuda en integración de estí­mulos nuevos e información, relacionados con conocimientos previamente adquiridos. La materia gris en el hipocampo es activada para hacer esa relación. Por eso es importante «sacar» de los alumnos su conocimiento previo, antes de presentarle nuevos conceptos.

V. Si los circuitos neurales han sido protegidos con la cobertura de mielina, habrá entonces más éxito para recordar y mayor rapidez para hacerlo.

VI. El Cerebelo es una estructura importante en los movimientos (motricidad). Por eso siempre sugerimos que desde bebés se provea un aprendizaje de cómo y por qué se hacen todos los movimientos; no basta hacerlos, hay que hablarles y explicarles a los bebés, niños y jóvenes el cómo y el por qué de cada movimiento.

VII. El Mapeo de cerebro, que mencioné antes, lo anoto de nuevo porque es el que nos dirá más sobre la individualidad y potencialidad de cada quien y cómo podemos atenderlo de la mejor manera posible en el aula.

¿Cómo aplicar todo lo que sabemos sobre la memoria en nuestras planificaciones educativas? Es aquí­ donde los directores deben ayudar a sus maestros a conocer y aplicar la neurologí­a educativa en el aula.