Ya no te espero


«Ya no te espero; ya he liberado a tu patria, hija de una espera larga. Ya hay un primero de enero que funda a sus compañeros con la sed de mi garganta».

Silvio Rodrí­guez

Mario Cordero
mcordero@lahora.com.gt

Esa foto del Che, esa que le tomó Korda, tiene un no sé qué. Algo como que aún tuviera algo que decir, pero no puede, y sólo el fotógrafo cubano lo supo capturar.

Los 40 años del cobarde asesinato del Che se celebró con un cúmulo de palabras, que dicen lo que ya sabemos: «El Che aquí­, el revolucionario, ¿sabí­an que estuvo en el Congo?, el idealista; el Che como marca comercial; el Che en Cuba, en Bolivia, en Argentina, en Guatemala; ¿saben dónde durmió cuando estuvo en nuestro paí­s?».

«í‰l es el mesí­as; el Che es Cri-Cri; es un icono como Jim Morrison; la URGN y el Che, que harí­a hamburguesas al estilo double meat. La ética del Che, el ejemplo del Che, la moto del Che y hasta los huevos del Che».

Hablar es sumamente fácil, especialmente para aquellos viejos «revolucionarios» que, cansados de luchar, se dedicaron ha hablar de él.

Su homenaje es justo; sin embargo, con gastar tinta en los periódicos no es la forma de hacerlo. Cuba, por ejemplo, es el mejor homenaje. Haber mantenido su revolución hasta ahora, es el mejor estandarte de que la vida y la obra del Che sí­ sirvieron.

Personalmente, felicito a Marco Vinicio Mejí­a por haberse tomado el enorme trabajo de recopilar los poemas del Che, y publicarlos ahora, labor que nadie habí­a realizado; ese es un mejor homenaje.

Pero, en cambio, los «revolucionarios» de cantina, es decir que hablan de la necesidad de cambiar este paí­s mientras se toman un par de cervezas, ellos están tan lejos de rendir un justo homenaje. La URNG mejor deberí­a fortalecer el partido y darle apertura; tener un partido de izquierda es fundamental para la poca variedad de propuesta ideológica en el paí­s.

Mientras que en el paí­s haya injusticia; mientras no haya gente que de veras quiera trabajar, dar la vida y la muerte por el hermano; mientras no haya solidaridad; mientras no haya nada de eso, la mayorí­a de nosotros no podemos rendir homenaje al Che.

Hablar, hablar y más hablar del Che, no nos hace revolucionarios. «La revolución se lleva en el corazón no en la boca para vivir de ella», como dirí­a él mismo. Recuerdo que Augusto Sandino también tení­a una frase que más o menos decí­a: «No se habla de la revolución para vivir de ella; se lucha por la revolución, para morir por ella».

Esa foto del Che, esa que le tomó Korda, tiene un no sé qué. Algo como que aún tuviera algo que decir, pero mejor calla porque los elogios no lo dejan hablar. Pienso en esa canción de Silvio Rodrí­guez, «Ya no te espero», y me imagino que el Che nos la dedica, a 40 años de su muerte. (http://diarioparanoico.blogspot.com/)