Veo un escenario abierto continuo; a un extremo veo todo el reino, la gama enorme de animales no pensantes. Me fijo en las especies que causan maravilla, los tamaños, los colores, la agilidad y las interrelaciones que se producen o reciben unos de otros. En el otro extremo, será el reino creado recientemente y que es una relación globalizada basada en el mercado, el consumismo y en fin todo lo comercial/material. En medio de los dos extremos está el ser humano, una especie pensante, que tiene que interactuar con cada extremo en forma armoniosa para su propia sobrevivencia.
Sin embargo, para mantenerse participando activamente en esa interacción, el ser humano tiene que ser también un filósofo. Josiah Royce escribió hace muchos años que «Usted filosofa cuando reflexiona críticamente sobre lo que está haciendo en su mundo». Pero, previo a esa acción intelectual creo que es importante conocerse a sí mismo y tener bien claro su lugar y su rol en esa interacción entre los extremos. Al trabajar con jóvenes siempre les decía que se hicieran las siguientes preguntas: ¿Quién soy yo, psicológica y físicamente?, ¿Qué estoy haciendo ahora, en este mundo mío?, ¿Dónde quiero ir? y ¿Cómo voy a llegar?
Esperaba que los jóvenes reflexionaran acerca de esas preguntas, precisamente para profundizar en el propio conocimiento de sí mismo para así poder interactuar con los dos extremos del escenario continuamente abierto. En esa forma hay un crecimiento personal y espiritual constante y al fin del período de la escuela secundaria, habrían ciudadanos encaminados a saber cómo poder participar con otros en la vida de esta sociedad.
Realmente quiero filosofar sobre lo que es la educación en Guatemala. Por lo tanto el resto de éste, contiene preguntas y cuestionamientos y no respuestas. Ojalá otras personas tengan tiempo para meditarlas también.
Para los próximos 25 años del Siglo XXI, 2,008 a 2,033 ¿Qué necesita el país de su sistema escolar? ¿Cómo estará el país en el año 2,033? Aquí creo que es de suma importancia tener una VISIí“N acerca de esa pregunta. Si no la tenemos es muy difícil hacer una proyección de qué tenemos que hacer en el campo educativo para tener una educación/formación que responda a esa sociedad del futuro. Pero, sobre todo siendo el ser humano el propio arquitecto de su futuro, la pregunta es ¿Qué queremos que el país sea en 25 años? ¿Qué tipo de ciudadano queremos para continuar la interacción entre los extremos? ¿Será solamente una preparación del individuo para el trabajo, ganar dinero, vivir bajo tensión o también habrá espacios para la moral y ética, lo artístico, en fin, seguir el extremo de la maravilla, lo correcto y lo espiritual?
¿Cuál es el propósito de la escuela o su equivalencia? ¿Cuál debería ser su propósito hoy día y en el año 2,033? ¿Cómo queremos que los niños sean al graduarse de secundaria; sólo para el trabajo, qué hábitos mentales, qué actitudes, qué carácter, qué visión, qué intelecto y qué queremos que a ellos les importe?
En los últimos años hemos oído mucho acerca de que los alumnos no están preparados para estudiar una carrera pos secundaria universitaria. Dicha declaración está basada en dos exámenes estandarizados, uno siendo el de rendimiento escolar aplicado por el Mineduc y el otro de aptitudes para estudiar una carrera universitaria específica, aplicado por la misma universidad. ¿No sería interesante REPENSAR el rol de la Universidad en los próximos 25 años para servir mejor a la sociedad guatemalteca?
El repensar ES UNA ACCIí“N de la metacognición que es reflexionar sobre sus propios pensamientos y hacer una evaluación de sus propias acciones en su entorno, que influencian a otras personas.
¡Luego de pensar, hay que crear!