Rescatando nuestros valores


Con el tí­tulo de este acápite, en la Radiodifusora Emisoras Unidas se presenta un segmento de lunes a viernes de 09:30 a las 10:00 horas, conducido por la excelente y carismática Lucy Bonilla.

José Antonio Garcí­a Urrea

Este segmento llena un vací­o que como un «ojo negro» ha venido absorbiendo precisamente eso: «Nuestros Valores» hasta ubicarlos en un reducto de negación y desconocimiento.

El programa es una cátedra de civismo cuya presencia debiera estar esos cinco dí­as de la semana obligatoriamente sintonizado en todas las escuelas públicas, colegios, institutos dedicados a la enseñanza, pues de sobra / sabido que nuestra niñez, nuestras juventudes estudiantiles desconocen totalmente nuestra historia patria, pero no es culpa de ellas, sino de las autoridades educativas que no las incluyen en los programas de estudio. De vez en cuando hay una escuela, especialmente de párvulos en donde todas las semanas hay un momento cí­vico, un saludo a la bandera y un abanderado.

Cuando niños nos enseñaban educación cí­vica, moral y urbanidad, a vestirnos bien. Eso se perdió con el correr del tiempo, y se llegó a la situación como es en la actualidad que a los alumnos tienen que «investigar» sobre la tarea que se le ha dejado de un dí­a para otro. Claro, esto es comodidad para el maestro, por una parte y por otra, según nos han dicho algunos mentores, ellos saben poco o nada de esos temas. Tampoco es su culpa porque a ellos no se los enseñaron.

Pero volviendo al motivo de estas notas, uno se siente satisfecho de que alguien se ocupe de ello, pues nuestra patria y nuestros hombres son prolí­ficos en materia de ciencias, de arte, tanto del individual como del colectivo o del espectáculo. Traigo al tapete lo que leí­ en este vespertino La Hora, el 21 del corriente del doctor Mario Castejón sobre los Héroes Anónimos al respecto de lo que le dijo al oí­do el doctor Behar, después de una conferencia en el INCAP, que con orgullo podemos decir a cualquier extranjero: «en mi tierra el talento apesta». Y así­ es, porque ese talento es innato en nosotros, herederos de nuestros gloriosos antepasados los mayas, desacreditados por la élite empolvada.

Ese segmento radiofónico pues, tiene un gran valor nacional, y merece todo encomio para la radiodifusora que lo transmite y para la conductora que lo tiene a su cargo.

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