En esta primera vuelta electoral se evidenció el criterio y cuidado que ejercieron los ciudadanos guatemaltecos al votar en la papeleta blanca con la que se manifestó el voto para los binomios presidenciales.
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Los resultados electorales a nivel nacional evidencian dos guatemalas, la que constituye el distrito metropolitano y los municipios de Guatemala y la que integran los otros 21 distritos electorales; es decir, los 21 departamentos que con el de Guatemala integran el país.
No es la primera vez que esto se evidencia, por ello es todavía más importante buscar integrar política, económica y socialmente al país, no podemos salir adelante si existen dos guatemalas.
El voto emitido por 3’621,852 guatemaltecos contiene un importante hecho. Es la prueba fehaciente que la mayoría de los empadronados concurrieron a ejercer su deber y su derecho de votar el nueve de septiembre a pesar de las imprudentes e infundadas opiniones de incluso autoridades del Tribunal Supremo Electoral que señalaron improcedentemente que estas fechas no deberían utilizarse para realizarse la primera vuelta de las elecciones generales.
El número de ciudadanos que cívicamente ejercieron su derecho es proporcionalmente mayor si consideramos que más de un millón de guatemaltecos muchos empadronados se encuentran por necesidad residiendo fuera de Guatemala, por lo que el número de votantes inscritos residentes en el país es menos de cinco millones; por consiguiente, el 80% de los guatemaltecos que podían elegir concurrieron a las urnas.
Los catorce partidos políticos que participaron presentando binomios presidenciales, deben reconocer que solo cinco de ellos fueron representativos, bajo este criterio en el que el resto de los binomios obtuvo menos del 5% del voto electoral, los partidos no deberían de ser merecedores de ningún reintegro de la llamada deuda política, de lo contrario continuaremos estimulando el ego y la existencia de minipartidos.
Los partidos políticos y el mismo sistema legal electoral y político deben de buscar la unificación de las tendencias o corrientes políticas como ya existen en Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá. La dispersión y la existencia de catorce binomios presidenciales no es sano.
La balcanización, el fraccionamiento político debe ser un tema que con patriotismo y seriedad debe de ser superado en la Ley Electoral y de Partidos Políticos. La nueva legislatura tiene la oportunidad de hacerlo, basta que las bancadas que integran el nuevo Congreso de la República y representan a la UNE, Gana, el Patriota, el FRG y los unionistas, sumen su voluntad para que la reforma a esta importante ley se produzca expeditamente en el primer año de esa legislatura, ya que las bancadas indicadas suman 138 diputados, a los que fácilmente se le unirían buena parte de legisladores de otras pequeñas bancadas, aun sin el concurso de alguna bancada de las mencionadas, siempre se tiene las dos terceras partes del Congreso para reformar esta ley que es el crisol político.