La DC y el FESC: vivencias de ayer, memorias de hoy (parte II)


La Democracia Cristiana en Centroamérica se fue fortaleciendo al paso de los años y aquellos jóvenes que formaron las bases del Frente Estudiantil Social Cristiano, FESC, se convirtieron en militantes del Partido, cuando no altos dirigentes.

Mario Castejón

Al inicio de los 60’s, el doctor Salvador Hernández Villalobos era el hombre fuerte de la DC. Mientras Ydí­goras Fuentes se tambaleaba en marzo de 1962 estando próximo a graduarme de médico, a petición de Danilo Barillas, miembro del FESC, se celebraron dos reuniones en mi casa con objeto de forzar a Ydí­goras a renunciar. La oposición unificada estaba presente: el Lic. Mario Méndez Montenegro por el PR, el Lic. Mario Sandoval Alarcón por el MLN y el Dr. Salvador Hernández Villalobos por la DC. La conspiración pasó sin más cuando Ydí­goras hábilmente sobrevivió dí­as más tarde a una encerrona polí­tica, como se decí­a del general Ydí­goras, era un viejo chocho pero también un viejo zorro.

Los años fueron pasando y así­ en los setentas uno de aquellos jóvenes dirigentes, Vinicio Cerezo Arévalo, disputó la Alcaldí­a sin éxito. La campaña del 72 con Rí­os Montt a la Presidencia vino a oxigenar al Partido. La salida del candidato a España sin haberle hecho frente al fraude habiendo ganado la elección echó por tierra los sueños de aquellos que se la habí­an jugado con él. Permitió sin embargo la presencia de nuevas figuras en el Congreso como Danilo Barillas, Vinicio Cerezo, Alfonso Cabrera, Ricardo Gómez y otros quienes se plantaron fuerte en la oposición; la vieja guardia encarnada por René de León Schlotter aunque presente iba perdiendo protagonismo.

Durante la campaña del 82 cuando se constituyó la Unión Opositora (DC y PNR) me reencontré con muchos de ellos, me dedicaba a la docencia y a la práctica de pediatrí­a pero a la vez era Presidente del Consejo Consultivo del PNR sustituyendo a Jorge Serrano. Entonces, Alejandro Maldonado del PNR era el candidato a Presidente, Roberto Carpio de la DC la figura Vicepresidencial y ílvaro Arzú del PNR, candidato para la Alcaldí­a de la Ciudad.

En 1982 dos dí­as antes del golpe de Estado del 23 de marzo, en una casita por el rumbo de San Juan Sacatepéquez, nos reunimos Alfonso Cabrera, Danilo Barillas, Vinicio Cerezo, Enrique Villar, Renán Quiñónez y yo. La Agenda era iniciar acciones a nivel nacional e internacional para derrocar al Gobierno impuesto por Lucas Garcí­a, los sucesos del 23 de marzo cambiaron nuestros planes y nuestras vidas, el golpe de Estado regresó el General Rí­os Montt sin la Democracia Cristiana.

Gobernando Rí­os Montt en 1983, trabajamos con Alfonso Cabrera y Danilo Barillas en un documento básico que se llamó «Compromiso Democrático ante el Pueblo de Guatemala», exigí­a convocar a elecciones y fue firmado por Mario Sandoval Alarcón, Alejandro Maldonado y Vinicio Cerezo, otros dirigentes también lo suscribimos. Poco tiempo atrás representantes de esa llamada «Multipartidaria» con excepción del CAN, habí­amos rechazado integrar el Consejo de Estado convocado por Rí­os Montt quien no fijaba las reglas del juego. Por el PNR fui electo con Edmond Mulet, y Jorge Canales al mencionado Consejo. La Democracia Cristiana eligió a Alfonso Cabrera, Danilo Barillas y Enrique Villar y el MLN a Héctor Aragón. Carlos Lehnoff y í“scar Grotewold. A finales de 1982 estuvimos con Vinicio Cerezo, Alfonso Cabrera y Raquel Blandón de Cerezo en Washington, me acompañaba Renán Quiñónez y nos reunimos con Legisladores Demócratas para obligar a Rí­os Montt a convocar a elecciones. Al poco tiempo en junio de 1983 fui a prisión acusado de «desacato» por el Gobierno y estando detenido me visitó Alfonso Cabrera para ofrecerme su apoyo personal y el del Partido, cosa que siempre agradecí­. Dos meses más tarde en agosto de 1983 Rí­os Montt fue derrocado.

En 1985 Vinicio Cerezo es electo Presidente de la República por una mayorí­a abrumadora, el 70% de guatemaltecos acudió a las urnas. Hizo un mal gobierno, retomaron las riendas la corrupción y el amiguismo, no habí­a Norte para solucionar los problemas ancestrales de la desigualdad y la pobreza, sus fórmulas eran erróneas, no daba la talla como gobernante, la frivolidad estaba a la orden del dí­a. Su éxito se centró en una gestión inspirada en Venezuela, la Reunión de Esquipulas y el Parlamento Centroamericano, una salida para la guerra en Centroamérica.

En lo personal tengo que reconocer algo bueno del Gobierno de Vinicio, le preocupaba el respeto a la vida y no era un matón. Señalado de conspirador en mayo de 1988 fui llevado a los tribunales de justicia con el endoso de «apologí­a del delito», estallaron dos bombas en mi casa cuando denuncié la corrupción existente, cosa que hoy creo el entonces Presidente nunca ordenó, al contrario pienso que Vinicio no permitió que atentaran contra mí­ y por eso estoy vivo.

Para terminar hago un recuerdo de los miles de muertos en los años duros de la lucha de la DC y particularmente recuerdo a Danilo Barillas cobardemente asesinado, un hombre en el que privaba el idealismo y su amor por Guatemala, esa página de la historia que él colaboró a escribir se cerró hace unos dí­as.