NO A LA REELECCIí“N, NO AL ANTEJUICIO


Al contemplar las conocidas caritas de los ex funcionarios corruptos, que para evitar ser juzgados hicieron lo imposible por ser colocados a la cabeza de los listados para diputados, de verdad que se asombra uno de la astucia de la canalla para evitar que la justicia le caiga encima.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

Todo aquel que haya desempeñado un cargo público en el desempeño del cual pudo haber manejado fondos del Estado, no deberí­a acceder a un cargo en el que goce del corrupto derecho a antejuicio. ¿Cómo es posible que si alguien a quién se deberí­a de fiscalizar por sus muy probables movidas chuecas, logre un puesto como diputado del Congreso y así­ evite el ser juzgado?

Es éste un caso ante el cual un hidalgo caballero, si acaso pretende ser diputado, deberí­a de renunciar a su mal engendrado derecho a antejuicio y entonces permitirí­a que se investigue su pasado. Es que si ese caballero no tiene colas, gustoso se someterí­a a buscar el más estricto finiquito. Pero? ¿existe entre los funcionarios públicos esa rara clase de hombre honrado?

Además de ello en Guatemala la repetitiva reelección no deberí­a existir, porque es ese otro medio de perpetuar la corrupción. Acepto que alguien que ha hecho un buen trabajo como diputado, o como alcalde aspire a ser reelecto, una vez, pero esos diputados y alcaldes que se reeligen tres y cuatro veces, sientan funestos ejemplos que precisa evitar a toda costa. En Guatemala la repetitiva reelección es más dañina que beneficiosa, y para demostrarlo ahí­ está el caso del General que ha sido diputado y Presidente del Legislativo durante tantí­simos años y es un prófugo de la justicia y quien ha evitado ser llevado a juicio mediante sus astucias y sus argucias.

Cuando, dentro de cuatro años nos toque a los guatemaltecos elegir nuevos diputados y alcaldes, ojala se haya modificado la ley y no se permita la reelección en más de una oportunidad.

Es cierto que en otros paí­ses del mundo la reelección es permitida, pero se trata de reelegir a aquel que ha descollado sirviendo eficientemente a la patria, pero en Guatemala la repetitiva reelección solamente sirve para proteger al delincuente, y, eso, deberá de acabarse antes del 2011 que serí­an las próximas elecciones.

Desafortunadamente, a aquellos a quienes corresponde modificar esa ley que protege al delincuente, es a los mismos delincuentes, y por lo tanto, esperar a que lo hagan esas joyas, es ilusorio, es utópico.

Tal vez se podrí­a encontrar, entre los recién electos diputados un puñado de hombres buenos, honrados y valientes, que encabecen un movimiento y propongan una ley en contra de la repetitiva reelección.

Ojala se encontrara ese puñado, ente los nuevos, los que todaví­a no han sido contaminados.