Qué esperar del evento electoral del 9 de septiembre


En la primera parte de este artí­culo ya anticipamos lo que podrí­amos esperar de dicho evento: «Era, más de lo mismo» y también preveí­amos que era posible que los dos candidatos punteros, a la Presidencia de la República, tuviesen que competir en una segunda vuelta. Así­ ocurrió. Ya dijimos las fallas que, a nuestro juicio, tiene el candidato ílvaro Colom y las lacras del candidato rival Otto Pérez.

Alfonso Bauer

Expusimos que ninguno de los candidatos postulados habí­a incluido en sus programas de gobierno la solución de los problemas esenciales de la población guatemalteca y del Estado, pues, en general, fue repetitiva la consigna de los presidencialistas a sólo atender asuntos relacionados con educación, salud, seguridad y empleo, sin haber expuesto cómo y con qué recursos iban a garantizar el buen éxito de sus propósitos.

Los problemas esenciales que ninguno de los candidatos consideró incluir en sus planes gubernamentales y que identificamos, fueron: a) de carácter estructural; b) de pérdida de soberaní­a nacional; c) derivados del sistema plutocrático vigente; y d) de í­ndole moral.

En el artí­culo anterior tratamos los problemas correspondientes a las literales a) y b). En esta oportunidad, lo haremos, respecto a los de c) y d).

Problemas derivados del sistema plutocrático vigente

El primer problema es el ya mencionado y tratado de pérdida de la soberaní­a y los otros son: el de la supresión de las funciones del Estado para acometer la satisfacción de las necesidades nutricionales, de educación, de preservación de la salud, de previsión social, de trabajo en condiciones dignas y de erradicación de la pobreza y extrema pobreza.

El problema de haber convertido al Estado en instrumento de su polí­tica oligárquica, privatizando servicios públicos y sólidas y rentables empresas estatales.Toma para su provecho de la conducción del régimen económico y social del paí­s, el cual conforme a la Ley Fundamental de la República, debe basarse en principios de justicia social, los cuales han sido atropellados, tanto más que el artí­culo 152 de la Constitución Polí­tica de la República se dispone que «el poder público proviene del pueblo y su ejercicio está sujeto a las limitaciones» constitucionales y legales y que «ninguna persona, sector, fuerza armada o polí­tica, puede arrogarse su ejercicio. Lo cual ha hecho, hace y al parecer seguirá haciendo, pisoteando el ordenamiento jurí­dico, aunque, como fariseo, clame por ¡El Estado de Derecho!

Para la mencionada pistocracia, como en buen chapí­n se le ha apodado a la clase gobernante, los millones de niños desnutridos, los jóvenes y adultos cesantes, las mujeres desamparadas y abusadas, las explotadas y discriminadas comunidades indí­genas, mayas, garí­funas, xincas y ladinas en la indigencia, no son objeto de su atención, ni las necesidades el sector informal de la economí­a y, menos aún, de los emigrantes compatriotas maltratados y expulsados de los Estados Unidos de América.

Otro problema más del sistema plutocrático vigente es el de los seculares y vejatorios hábitos discriminatorios étnicos, económico-sociales, de género y por razón de edad.

Problemas derivados de la falta de ética en la polí­tica y de la moral social

Los principales son la violencia, el menosprecio a la vida e integridad de las personas, el latrocinio, el peculado, el enriquecimiento ilí­cito, el crimen organizado, la descomposición del sistema polí­tico, la corrupción y la impunidad.

De los dos candidatos presidenciables, para la elección de noviembre, ¿quién de los dos asumirá el compromiso de afrontar los problemas nacionales que hemos considerado esenciales? De no ser así­, ratificaremos nuestra repuesta al planteamiento Qué esperar del evento electoral del 9 de septiembre y del 4 de noviembre, ¡Más de lo mismo!

Permí­taseme reproducir una imploración que maestras y alumnas del Colegio Belga, «La Sagrada Familia» le hicieron, entre otras muy humanas, a Dios, antes de las votaciones del 9 del presente mes, en una Oración por la Justicia:

Escucha nuestra voz, / y concédenos discernimiento y/ fortaleza para que podamos/ responder siempre/ a la injusticia con justicia,/ a la apatí­a con el compromiso hacia/ nuestro paí­s,/ al individualismo con la solidaridad, / a la violencia con la paz.