Arribó a su X edición el Festival del Centro Histórico con todo éxito. Eventos culturales de esta naturaleza dejan gratas impresiones en la población afectada por tanto apurar tragos amargos a diario. Importante resulta el rescate del mismo, gracias a quienes intervinieron.
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Y que hicieron posible dar sana alegría a los residentes capitalinos, y de paso a muchos visitantes de otros confines dentro y fuera del país. La cultura al interiorizarse crea enfoques positivos, inclusive educa, en gran medida, de ahí la contribución de valía al ser humano.
Aunque reconocemos también que no faltan acciones de los representantes de la anticultura que gozan con desfogar sus instintos negros como boca de lobo. En medio del entorno violento y delincuencial, dichos eventos cobran continuidad, habida cuenta de llevarse a feliz término a menudo.
Bueno por la intencionalidad de devolver al Centro Histórico su rango, pese a su depredación en los últimos años. Los conservacionistas experimentan vuelos de corazón, a tiempo de evocar pasadas épocas cuando su posición estratégica mantuvo hegemonía en la conciencia colectiva.
Quedó de manifiesto el señalamiento evidente que la unión hace la fuerza. Instituciones afines siempre exhiben entusiasmos y voluntades fuertes en favor, sin detenerse ante los atilas furibundos. Diez años marcan historia y son reflejo del amor de unos por la mayoría.
Hubo actividades relevantes todas de diversa índole, donde el arte y sus ramas llenaron su cometido, congruente con las necesidades del grueso poblacional. En un marco de infraestructura remozado constituyó el acicate múltiple que causó bienvenidas impresiones, en opinión de entrada.
Resulta oportuno referir el caso que su realización, a título de festival abarcó además del propio corazón, o sea la Plaza de la Constitución, restantes sitios dentro de la denominación del centro. Un criterio plausible, por que vino a ser una especie de descentralización de los festejos.
Elementos juveniles significaron a la vez un protagonismo equivalente a inyectar sangre nueva involucrada con el característico brillo psicomotor, para tantísimo espectador. De plácemes deben sentirse con justificada razón, ahora que elementos juveniles se descarrilan lamentablemente.
Creemos que sus organizadores y patrocinadores mantuvieron latente el criterio de dar libertad de expresión. Nos dimos cuenta cómo manifestaciones de protesta hicieron acto de presencia a través de grafitos ad hoc, junto a colgar prendas o vestimentas en el arco de Correos.
Con motivo del Festival en mención el Ministerio de Cultura y Deportes otorgó la presea «Puntos de Identidad» a La Juguetería, Hotel Centenario, Zapato Royal, Helados Marylena, Restaurante Fu Lu Sho. También Universidad Popular, Conservatorio Nacional de Música e Industrias De La Riva.
Lo anterior debido a que señalan referencias arquitectónicas muy peculiares al paso de los años, más de 50, de funcionamiento sostenible y admirado. Gracias al esfuerzo de sus propietarios, amigos y clientela.
Opino en el sentido que el aspecto humano pudo destacarse de alguna forma, distante de conformar discriminación. Por ejemplo, aunque difícil sería mencionar familias antiguas del Centro.