La oposición revanchista


Si el candidato presidencial que gane las elecciones del 9 de Septiembre en primera o segunda vuelta no logra tener una «aplanadora» en el Congreso, le será bastante difí­cil sacar adelante su administración, porque por regla general «la oposición» en una postura revanchista llega a oponerse a todo. El partido polí­tico perdedor por medio de sus diputados en lugar de apoyar las leyes que favorezcan al paí­s, en franco propósito de cumplir con su cometido, se transforman en pelioneros.

José Antonio Garcí­a Urrea

Esta actitud se ha visto después de los dos Congresos posrevolución del 20 de Octubre de 1944, integrados entonces por diputados de calidad, distinguidos en su actuar, alejados de personalismos y de intereses propios, emitieron leyes acordes con esos tiempos, muchas de las cuales necesitan reformas sustanciales.

Las intervenciones de esos legisladores constituí­an una cátedra, así­ a vuelo de deteriorada memoria recuerdo al abogado Recinos Ezeta, Julio Estrada de la Hoz, Alfonso Bauer Paiz, columnista de La Hora, Jorge Esquiner Klee, José Garcí­a Bauer, Mario Fuentes Pieruchini, etc. después los Congresos fueron perdiendo calidad. Los partidos polí­ticos inscriben a los partidarios que tienen más «arrastre» y han hecho méritos dentro de sus filas, estos entran por la puerta grande sin necesidad de que se vote por ellos en lo individual.

El Congreso de la República es el crisol de la polí­tica nacional. Los diputados deben hacer honor a su investidura y por lo tanto, ganarse el respeto de los ciudadanos a quienes se deben. Recuerdo que hubo un Congreso que incluso en la Facultad de Derecho que estaba enfrente, dejaron de colocar rótulos ridiculizándolo y recriminando su proceder.

También habí­a una cafeterí­a que se arrendaba y una vez la tomó doña Marta Mérida, (dietista), hermana de nuestro gran pintor Carlos Mérida. Los diputados refaccionaban en ese lugar, no lo hací­an en las curules. Se suprimió, y ahora el Recinto Parlamentario es un gran comedor. Eso le resta respeto.

En fin, que es el caso que los nuevos diputados y los repitentes, deben rescatar ese prestigio del más alto poder del Estado, y trabajar sin revanchismos, en la continuación de lo bueno que se ha hecho y de la mano con el Ejecutivo, en abandono de esa posición de «oposición destructiva», para que el paí­s salga adelante.

GOTITA: ¡Ojalá! que al señor Arzú no se le vaya a ocurrir solicitar votos a los residentes de Ciudad Nueva, Zona 2.