La Asociación del Pueblo Evangélico Indígena de Guaranda, Provincia Bolívar, Ecuador, le envió una carta a Joan Kuyek, Coordinador Nacional de MiningWatch Canada, con sede en Ottawa y que es una organización no gubernamental hostil a la minería. La misiva está firmada por Oswaldo Rea, presidente de la asociación, y fue remitida el pasado 30 de julio. El mensaje sostiene que la calidad de vida de los pueblos indígenas debe mejorarse mediante la minería responsable como herramienta para el desarrollo. En el mensaje se afirma que MiningWatch Canada solamente pretende mantener en la pobreza a los pueblos indígenas de Ecuador.
Oswaldo Rea sostiene: «Nuestra gente es la más pobre del continente americano, y hemos observado durante décadas que las organizaciones no gubernamentales transnacionales han venido a Ecuador sólo a manipular y orar por la capacidad de nuestra gente, y cerrar la puerta sobre las oportunidades reales de desarrollo con recursos petrolíferos, forestales, hídricos y mineros.»
También advierte: «Esas mismas organizaciones no gubernamentales transnacionales han obtenido millones de dólares a costa de nuestras espaldas, para su propio uso e interés; pero no ha contribuido a aliviar la aplastante pobreza de los pueblos indígenas de Ecuador. Nuestra gente comprende que la pobreza es verdadero mal y miseria y nosotros no podremos superarla en la medida en que las organizaciones no gubernamentales transnacionales como la suya (es decir, Mining Watch Canada) apoyen la continuación de la pobreza en Ecuador. Sabemos que la minería ha suministrado numerosas oportunidades económicas, sociales y culturales para los pueblos indígenas de Canadá, y nosotros queremos esas mismas oportunidades».
Los principales problemas ambientales están relacionados con la pobreza, por lo que resolver la crisis ambiental implica superar la pobreza. Las organizaciones no gubernamentales, como expresión típica de los ambientalistas, sostienen un «conservacionismo» que enfatiza los lazos emocionales del «cuidado» de la naturaleza. Con esa ideología de la naturaleza buscan imponer una percepción ecológica discordante con la sociedad y los ecosistemas en los países del Tercer Mundo.
Algunos ambientalistas han demostrado su incoherencia y vaguedad política al no alertar sobre la tendencia de los organismos ecologistas internacionales, según la formulación de P. Ehrlich, de convertirnos en «jardines botánicos» o «zoológicos». Los países del Tercer Mundo estarían sentenciados a un «semidesarrollo», cada vez más dependientes de las sociedades industriales y sin posibilidades de industrializarse. Ese semidesarrollo se limita a la especialización en turismo, con descuido de la producción agroforestal y el desarrollo industrial. Insistir en la hibernación ambiental es reducirse al rol de «reserva» para la supervivencia del Primer Mundo, sin impulsar políticas y estrategias de desarrollo acordes con nuestra realidad y posibilidades.