Sólo deben considerarse como movimientos sociales, señala Alain Touraine, las acciones colectivas fuertemente organizadas, con fines explícitos, con una base definida por su pertenencia oficial. Su adversario es, generalmente, un determinado grupo social claramente definido. Los movimientos sociales buscan una renovación de factores socioeconómicos y políticos. En su integración participan personas acusando al gobierno y partidos políticos como incapaces de defenderlos.
Muchos movimientos sociales surgen y se fortalecen con miles de hombres y mujeres. Identificar a los movimientos sociales -en la actualidad- significa referirse a sectores medios de la población. Se han integrado a luchas por la protección del ambiente, para lograr la paz y acciones reivindicativas de tipo estudiantil. También pueden situarse movimientos sociales desarrollados por sectores marginales. En Guatemala, la lucha por evitar el aumento al transporte urbano en la décadas de los 80 fue desarrollado por sectores medios y marginales de la población.
No puede ignorarse la importante presencia de sectores medios de diferentes sociedades de América Latina en los movimientos sociales motivados por la privación económica o porque se reduce su perspectiva de movilidad social. También es importante señalar que muchos de esos ciudadanos y ciudadanas no pertenecen a partidos políticos u organizaciones gremiales para la defensa de sus intereses. Asimismo, tanto en sindicatos como en partidos políticos empieza a desaparecer la cautela -y en muchos casos el menosprecio- hacia las luchas que efectúan los movimientos sociales. Pero debe considerarse que cuando han intervenido obreros y trabajadores apoyando los movimientos sociales, su acción y triunfo ha sido más eficaz. Un ejemplo de esta afirmación es la incorporación de sindicatos a acciones contra la guerra impulsada por movimientos sociales, principalmente en Europa.
En diferentes países de América Latina los movimientos sociales adquieren un carácter popular, entre otros pueden citarse: en Guatemala, la lucha por el aparecimiento de los detenidos-desaparecidos; en El Salvador, la defensa de los derechos humanos por diversas organizaciones; en Argentina, las acciones de «las abuelas de la Plaza de Mayo»; y en Chile, las marchas que realizaron las amas de casa con cacerolas.
Varios movimientos sociales recogen la desilusión y frustración de amplios sectores de la población por diferentes motivos: represión, ausencia de opciones políticas, así como incapacidad de los gobernantes para superar las crisis políticas o económicas. Esto hace que en algunos casos sea posible la unidad de sectores sociales. En Centroamérica se ubican en la lucha económica (aumentos de salarios), junto a trabajadores estudiantes y a en algunos casos, campesinos.
La fragilidad de los movimientos sociales se encuentra en sus coaliciones (que son temporales) ya que obedecen a criterios tácticos sin un programa definido de acción política. Por otro lado, el gran número de personas que logran aglutinar, tienen diferentes perspectivas o preferencias sobre los fines y objetivos.
Los movimientos sociales tienen debilidad orgánica. Sus niveles organizativos son frágiles. No poseen una base homogénea de apoyo. En algunos casos, esto se debe a su carácter transitivo; en otros, a que en el movimiento social convergen mujeres y hombres miembros de diferentes organizaciones (pueden ser partidos, clubes, sindicatos, etcétera), con variados niveles de jerarquización o porque en definitiva, nunca han pertenecido a algunas de ellas.
Los movimientos sociales son abiertos. Cualquier persona puede pertenecer a ellos. En la gran mayoría no poseen estatutos. No requieren de una militancia que deba cumplir con determinadas normas de pertenencia. Basta identificarse con sus fines mínimos para pertenecer a él.
Amplios sectores de la población centroamericana forman parte de movimientos sociales como consecuencia de su malestar o descontento con el sistema social o con alguna parte política, económica o social de él.
Los integrantes de los movimientos sociales no buscan transformaciones revolucionarias. Esto no significa que no puedan lograrlas. En la actualidad, muchos movimientos sociales se dirigen contra los valores y el modo de vida que ofrece una sociedad capitalista o socialista.
El objetivo real de los movimientos sociales se encuentra en el rol que juegan en favor de la paz, en su lucha por la democracia, la protección del ambiente y en defensa de la democracia. Su presencia es real y positiva, pero de ninguna manera suplen el papel de los partidos políticos.